miércoles, 30 de abril de 2008

El medio vaso

Me resulta bastante rara la expresión "ver el vaso medio vacío, o verlo medio lleno". Es decir, entiendo a qué va la metáfora y todo eso, pero no me parece una frase muy feliz que digamos. Es algo que debe, para mí, analizarse anafóricamente.
Explico: el vaso puede estar medio vacío, o medio lleno. Y no es un punto de vista pesimista u optimista, sino que debemos analizar el vaso antes de nuestra sentencia.

1- el vaso estará medio vacío, si antes estuvo lleno;
2- el vaso estará medio lleno, si antes estuvo vacío.

Si quieren, lo traduzco a metáfora: Yo estoy siendo pesimista (y veo el vaso medio vacío) si hasta ayer estaba bien, feliz, disfrutando y no estoy así hoy. Hoy estoy mal, triste, sufriendo.
Y vice-versa. Uno puede ser optimista si hasta ayer estaba mal y hoy vislumbra una luz de esperanza.

El chiste dice que para un ingeniero, el vaso no está ni medio lleno, ni medio vacío, sino que es el doble de grande de lo que debería ser. Lo que también es verlo de una forma pesimista, ya que, por más completo que esté, siempre nos faltará algo, o nuestra vida (mejor dicho) es la mitad de lo que podríamos lograr.

Yo no sé qué contestar cuando me hacen la pregunta de cómo veo el vaso. Hay días en que el vaso desborda, y otros en los que a duras penas tiene alguna gota mojando el fondo. Pero sí sé que el líquido que tenga fue retirado o agregado con respecto al ayer.

Por ahí hoy mi vaso no esté muy lleno que digamos, pero tengo la botella en la mano. Otros días, quizá, tenga tanta sed de estado de ánimo que vacíe el vaso con una sed voraz que me deja (in)satisfecho. Quizá algún día dejemos de pensar que una cosa puede ser de tal o cual manera en este momento. Y podamos ver que las cosas son así o asá por todo el bagage anterior. Hoy veo el vaso, mañana te digo cuánto agua hay dentro

miércoles, 23 de abril de 2008

La mar estará serena

El mar es algo complejo. Tiene esa cosa de vértigo, de brutalidad natural, y a la vez es muy placentero, muy pacífico.
El mar puede parecernos peligroso, muy frío, muy duro al comienzo, pero lentamente, al ir pasando las olas de la orilla, notamos que no es tan frío, que no es muy peligroso si uno sabe llevarlo, y que no es para nada duro, sino todo lo contrario.
El mar nos abraza, o nos pega. Todo depende de dónde estemos parados. Si uno se mete de lleno, lo más probable es que el mar nos sorprenda un poco, pero en seguida nos empiece a querer, a llevar, a dejarnos libres casi hasta de nuestro propio peso.
El mar, en sí, es lo que está más allá de la orilla. El mar está después de ese principio inestable.
Y sí, el mar tiene sus olas grandes, poderosas. Esas que nos mueven y nos dan vueltas y más vueltas antes de soltarnos, una vez más, en la calma del agua.
Pero ojo, el mar no es para cualquiera.
Si uno no está listo para entrar al mar, lo mejor es no hacerlo. No jugar con él, porque el mar nos tratará mal en seguida. Uno debe respetar al mar, porque, de buenas a primeras, nos puede mandar una ola de la que no podamos salir, y nos va a devolver a la orilla.
Y quedaremos sólo con arena y conchilla, como antes de conocerlo.
Lo mejor es dar ese paso, pasar las olas de la playa, y meterse de lleno. Pero, eso sí, sabiendo que va a haber olas grandes, espumosas, que nos quieran tapar.
Nada más, es cuestión de saber cuándo dar el saltito para pasarlas por arriba sin que nos hagan daño

El mundo sin arte?

¿Qué hubiera pasado si la Gioconda le decía a Leonardo que no le gustaba cómo había quedado su pintura, que no estaba bien maquillada? ¿O si el pensador de Rodin le hubiera pedido por favor que "demoliera" su escultura porque se veía gordo (en un abseso de metrosexualidad muy raro en esa época)? ¿Y si Munch pensaba que la boca del tipo de "El grito" estaba demasiado torcida?
Imaginemos qué hubiera pasado si Mozart decía que su Marcha alla turca estaba en un tono que no le gustaba....
El mundo podría haberse perdido de muchas de las cosas más lindas que tiene, sólo porque el artista, o el modelo, o lo que fuere, tenía baja autoestima.
El mundo podría haberse quedado sin "Innuendo" su a Brian se le ocurría que el solo no estaba bien tocado.
Y ni que hablar si The Beatles hubieran considerado que Ringo era muy feo para tocar con ellos!
El mundo es mágico gracias al arte, gracias a las obras de arte. El mundo late gracias a que estamos inmersos en inmensas obras de artistas geniales, y no de interesados capitalistas.
El mundo se enorgullece del Louvre y no del Pentágono. El mundo se mueve gracias a esa fuerza creadora, gracias a ese amor puesto en un trozo de papel, unas cuantas notas juntas un lienzo previamente blanco...
Así y todo, el mundo sufre cuando las obras no gustan de sí mismas, y se reprimen y se repliegan en ellas mismas. La vida es mucho más linda si podemos ver girasoles pintados por Van Gogh, o escuchar Nessun Dorma. O lo que sea.
Por eso no entiendo nunca a la gente que no muestra su belleza sólo por considerarse menos bella que los demás. No entiendo cómo es posible que alguien no quiera mostrarse tal cual es, por miedo a ser reprobado por un tercero.
El mundo no tendría que privarse de esos lujos. No debe ser algo prohibitivo. El mundo merece que las obras de arte se multipliquen.
El mundo es mágico gracias a los que hacemos obras, a los que somos obras.
Dejémonos ver...

martes, 22 de abril de 2008

Día de la tierra

Esto tampoco es mío, pero es un buen homenaje a nuestra Tierra, en su día.


Hombre que mira a la Tierra (Mario Benedetti)

Cómo querría otra suerte para esta pobre reseca
que lleva todas las artes y los oficios
en cada uno de sus terrones
y ofrece su matriz reveladora
para las semillas que quizá nunca lleguen

cómo querría que un desborde caudal
viniera a redimirla
y la empapara con su sol en hervor
o sus lunas ondeadas
y las recorriera palmo a palmo
y la entendiera palma a palma

o que descendiera la lluvia inaugurándola
y le dejara cicatrices como zanjones
y un barro oscuro y dulce
con ojos como charcos

o que en su biografía
pobre madre reseca
irrumpiera de pronto el pueblo fértil
con azadones y argumentos
y arados y sudor y buenas nuevas
y las semillas de estreno recogieran
el legado de viejas raíces

como querrían que se escucharan
su verde gratitud y su orgasmo nutricio
y que el alambrado recogiera sus púas
ya que por fin sería nuestra y una

como querría esa suerte de tierra
y que vos muchachita
entre brotes o espigas
o aliento vegetal o abejas mensajeras
te extendieras allí
mirando por primera vez las nubes
y yo tapara lentamente el cielo

lunes, 21 de abril de 2008

Love for sale

Venía en el auto escuchando el programa de Gillespie (muy bueno para pasar el rato y escuchar algo de música que no suele pasar la Rn'P). Y la "consigna" del día de la fecha o, mejor dicho, el debate del día de la fecha era ver si el público estaba a favor de no tener una pareja libre, del touch and go, del sexo sin ningún tipo de relación afectiva; o del amor más tradicional, el clásico de "hasta que la muerte los separe", y esas cosas.
Y me puse a oir, sin escuchar, mientras pensaba en la gente que está a mi alrededor, al mundo que me rodea. Y sin hacer nombres acá, puedo decir que no entiendo cómo es que hay tantos embanderados de ese amor sin sentimientos...
Y después, volví a pensar en esas charlas que tenemos con Palla, y en cómo es que muchas veces (como bien dijo ella), la gente busca a alguien que le financie la soledad, en lugar de abolirla. Alguien que esté sólo por el hecho de que es cómodo. Porque es lindo tener a un fijo, más allá que para tenerlo tengamos que dejar de lado nuestro bienestar emocional, nuestra felicidad... nuestra capacidad de sorprendernos cada vez más por cómo amamos.... por cómo nos aman.
Así las cosas, me imaginé a las relaciones de hoy en día como un "outlet" del amor, en donde miles de personas desesperadas (sin distinción de sexo, edades, culturas ni niveles económicos) buscan rápidamente en la pila de cosas baratas, de fácil acceso, de cómodo amarre alguien con quien pasar el rato. Y no se busca en las primeras marcas del amor a alguien que nos conmueva con sólo mirarnos, que nos tranquilice con sus caricias, que nos haga ir a dormir deseando soñar con él (o ella) y despertarnos felices porque hoy es otro día en que nos vamos a amar.
No.
La gente de hoy se acostumbró demasiado al delivery, e incluso tratan de tener eso en el plano emocional.
Hoy por hoy, miles de personas van como zombies por la vida, encapsulados, acorazados en ese lugar simple de "es mejor así, estar con quien quiero, cuando quiero"... Me parece que no. Me parece que están con lo primero que encuentran, por más que no sean felices, aunque digan que sí.
También es muy difícil sobrevivir al lado de alguien que no nos interesa, alguien a quien no le interesamos. Es mucho más simple volver a casa a una camisa limpia, un plato de comida en la mesa y nada de fuegos en la cama, e ir a por esos fuegos en la piel de un tercero, que sólo nos da eso, y nada más.
Pero, claro: es muy simple hacer eso.
La juventud, sobre todo, ahora piensa que el amor eterno es imposible, es cosa de viejos, es cosa de gente que no sabe. El mundo así va perdiendo una de las mejores cosas que podía tener: creer que el amor perfecto está a la vuelta de la esquina, soñar con que es posible que nos despierten de un sueño como este con un beso apasionado.
Sufrir con todo el cuerpo el desamor es algo que nos marca que hemos crecido, y no el número de personas que pasaron por nuestra vida. Eso, creo, es un signo de inmadurez más que de orgullo.
Es preferible tener el corazón roto por un amor sincero, que tenerlo remendado con amores simples sin sentido.

viernes, 11 de abril de 2008

El por qué del día después

Alguna vez, hace mucho tiempo, escuché por ahí que "la mujer demasiado linda no es tan linda al segundo día". Algo así como que decepciona una mina que se saca el maquillaje y que nos muestra su cara lavada. A pesar de ser un ferviente luchador por la abolición del maquillaje en la mujer, me pareció, dentro de mi zapallez crónica, que era verdad. Y empecé a buscar, patéticamente y de forma casi masoquista, razones que justificaran esa gran verdad que me había sido revelada. Entonces, me fijaba en la mujer más hermosa del lugar para luego, de la forma más Derrideana posible, comenzar a deconstruirla con argumentos tan paupérrimos como inútiles.
Lo peor de todo esto, es que dentro de mi obstinamiento, esto me duró durante mucho tiempo, plagándome de desencantos amorosos aún antes de conocer realmente a la mujer en cuestión, por el simple hecho de que "era demasiado linda".
Sí, lo sé. Es una forma muy triste de encarar el amor en la adolescencia.
Lo bueno de esto, es que me llevó a apreciar los detalles realmente interesantes de las mujeres. Ya no miraba los ojos, sino la mirada. No buscaba lindos labios, sino una bella sonrisa.
Y en eso estaba yo, perigrinando en mi brutalidad amorosa cuando, un día de clases, justo antes del comienzo de la cátedra, apareció ella. Alta, pelirroja, tímida... hermosa.
Y empecé, como estaba acostumbrado, a tratar de deconstruirla... Y se me hizo imposible.
A partir de ese momento, entendí que por ahí la frase del principio, esa de las mujeres y el segundo día, no era tan así.
Volví a verla, una clase después y ¡Oh, sorpresa! No sólo seguía siendo hermosa, sino que era todavía más linda y más interesante de lo que yo había visto.
Las cosas se dieron con el tiempo. Hoy, muchas veces esa mujer Hermosa del primer día, amanece a mi lado, me nombra todos los días, hace que mi mundo sea más fácil, más ligero, con más simpatía.
Esa mujer hermosa del primer día, pasó a serlo aún más en el segundo. Y hoy, mucho tiempo después, tras varios meses de relación, en la que está presente en cada pulsión de mi vida, puedo decir que la mujer hermosa del primer día, era sólo una muestra, una prueba piloto, de esa mujer indescriptible que me acompaña en la vida.
Esa mujer hermosa del primer día, es hoy una mujer cuya belleza no puedo describir en palabras, sino sólo en sentimientos.
Entonces le escribo hoy, a los ojos del mundo. Hoy, que es un día después de una fecha significativa para nosotros. Hoy que, como buen día después, es más hermosa aún que ayer.
Sólo para que sepa lo que siento... por si le quedaban dudas.

Feliz día después

miércoles, 9 de abril de 2008

Tenemos que hablar

La reclusión nunca fue buena. En ningún momento de la vida, en ningún momento de la historia. Simplemente, el hombre es un animal social.
Sé que muchas veces se dice (incluso yo lo he dicho por acá abajo) que uno disfruta de la soledad. También es verdad: pero nunca al extremo. Uno puede replegarse en sí mismo para lo que necesite. Para encontrarse, para estar en paz, para pasar el rato, para descansar... Pero tarde o temprano no puede dejar de caer en esa especie de depresión hermitaña que trae el no tener a nadie con quien compartir.
Hay varios motivos, sin embargo, por los que uno se recluye. Uno de ellos, quizá el más común, es la tristeza. Si uno está triste, busca siempre excusas para quedarse solo, empezando así un círculo vicioso que es muy difícil de evitar después. Uno se pone triste, se encierra, y se aisla, casi estúpidamente diría yo. ¿Acaso no es mejor palear la tristeza con amigos, pareja, amantes o lo que sea, a hacerlo solitariamente en una habitación? Uno encuentra la risa con la gente que quiere, casi siempre. Y si no, es mucho más fácil llorar en un hombro conocido que con los ojos al aire. Uno puede estar buscando compasión, entendimiento, complicidad. Y eso siempre lo da la gente que uno quiere.
Si me guardo, si no hablo, si no expongo mi tristeza, ésta va a ir en aumento, comiéndose las cosas buenas que sí tenemos.
No entiendo esa gente que pone música triste cuando se siente así. Sería mucho más efectivo poner Photograph de Ringo que Dark Side of the Moon de Floyd. Esa cosa pseudo-masoquista que tiene le gente de estar mal y escuchar, leer o mirar cosas que lo ponen peor nunca me pareció saludable. Está muy bien leer que a Borges le parece que "ya no tiene magia el mundo, te han dejado", pero no me parece que sea una lectura aconsejable para cuando uno acaba de romper con su pareja.
Uno debería tratar de encontrar otras caras a estas situaciones de la reclusión. Uno no puede encerrarse para evitar que la gente que se quiere acercar a él se salpique con su bajón. Al contrario, uno debería tratar de abrirse al mundo, tratando de buscar una respuesta, o una solución a esto que le está pasando. Uno debería aprender a apoyarse en esa gente que está cuando nos reímos de todo, para poder pasar el rato en que nada nos causa gracia.
Uno suele ponerse de mal humor cuando se recluye, porque cree que su reclusión no tiene salida, o que el motivo que lo lleva a recluirse no tiene salida. Pero no, la solución está ahí, al alcance de la mano. Es sólo un llamado, o ni siquiera.
Es sólo dejar que el otro entre.

Después de todo, el mundo puede vivir sin nosotros, pero nosotros no sin el mundo.

lunes, 7 de abril de 2008

Sex in the city

Por medio de otra nota, que sí me parecía interesante (algo sobre Seba Wainraich, que me cae muy bien) llegué, en la versión On-line de la revista "Oh Lala" a una nota titulada "Aprendé a pedir", obviamente en la parte de Sexo&Pareja. Copipasteo la introducción:

"Ya sea con palabras como con hechos, cuando se trata de sexo la clave es pedir con el tono justo. No ruegues. Mucho menos le exijas ni traigas a colación algún episodio del pasado. No sirven las recriminaciones, sólo generan inseguridades. Tené siempre en cuenta que una buena sexualidad se construye de a dos."

A ver, analicemos un poco:
a) "No ruegues": Ok, todos sabemos que hay fetiches y que son sumamente válidos, pero ¿hay algo más patético que un ruego en un momento así? ?No es algo que todo el mundo sabe, que no hay que rogar? Sugerir sí. Pedir, obviamente. Pero un ruego me suena a estar en una dictadura, y no en un momento para compartir;

b) "...ni traigas a colación algún episodio del pasado": ¡¿Qué es esto?! Mi Dios: "no amor, te explico cómo lo hacíamos con mi pareja anterior, que era mucho mejor!" O peor aún: "Cielito, cosita de mi vida, no quiero vivir de nuevo esa porquería que nos pasó la otra vez, dejá que te explico". ¡Son obviedades! ¡Claro que no hay que traer a colación cosas del pasado! ¡Ni buenas ni malas!

c) "No sirven las recriminaciones": Simplemente, sin palabras... BASTA DE OBVIEDADES

Pero no sólo nos quedamos ahí. Después, vienen unos tips superguachos para asegurarte una vida sexual impecable. Transcribo en negrita, lo demás es mío:

1) Que le quede claro que te encanta gozar: Y sí maestro, ya lo sabemos. A menos que seas masoquista, vas a querer gozar. Y si sos masoquista, y no gozás, ¡mejor para vos! Sólo no le digas de tu condición de SM y listo. Pero no me vengan con estas cosas. Decime algo que no sepa. A ver, veamos qué dice el segundo consejo;

2) El problema es el ritmo: Otra cosa rarísima ¿no? Si uno es rockandroll y el otro punk, se llevan bien hasta ahí. Ahora, si vos sos Mozart, y yo Pappo, no nos vamos a entender nunca...


3) Hacé vos primero lo que querés que él te haga: Ok, voy a discriminar un poco y dejar de lado, por esta vez, las relaciones homosexuales. Siendo así: NO!!!!! no quiero que me hagas lo que yo te tengo que hacer. Mejor pedímelo. O enseñame. Pero si vos sos nena y yo soy nene, mejor que no hagamos lo mismo el uno con el otro. Porque es raro, y muchas veces, físicamente imposible!

4) Tomá la iniciativa: ¡Vamos! Al fin un consejo útil. Sí, tomá la iniciativa. Eso nos gusta. Está bueno y sirve. Pero no deja de ser una obviedad...

5) Dale tiempo a los cambios: Sí, sobre todo si son como en el fútbol. Sale el diez, que está cansado, y entra el quince con aire nuevo. Ahora, mejor, no me cambies. Voy a salir, pero no voy a ir ni a entrenar después. Pero, si los cambios son de otro tipo, está bien que le des tiempo. No vaya a ser que se rompa algo ¿no?

En fin... Parece que hay gente que recibe un sueldo por estas cosas. ¿No será mucho? Con razón al gobierno el índice de desocupación le da tan bajo. Hay tanta gente haciendo tan poco...



jueves, 3 de abril de 2008

Dragoneante

Sólo por hoy dejo de ser soldado de mí mismo, y paso a ser un poco más. Por lo menos, para poder darme órdenes y ser quién manda.
Sólo hoy voy a dejar de ser la carne de cañón de mi existir, y cambio para mandarme un poco a pelear por eso que vale la pena.
Hoy soy yo, además de dueño de mí mismo, dueño de todo lo que soy y de todas mis acciones. Hoy dejo de ser el que era, para pasar a ser YO, así, con mayúsculas.


Y me sienta bien.

martes, 1 de abril de 2008

De ser malo por ser bueno

"El film termina bien sólo en las de Humphrey Bogart"
Skay Beilinson: "Bogart Blues"


Una gran mentira de nuestra infancia (o de la infancia de la mayoría, quiero creer) es que nos dijeron que siendo buenos íbamos a llegar lejos. Bueno, eso es tan poco cierto como que si tenés una banda de rock, las chicas mueren por vos de sólo verte.
Ahora parece que ser bueno, es algo malo. Sí, así como se oye.
¿O nunca les dijeron "Nah... lo que pasa es que vos sos demasiado bueno..."?
Pregunto: ¿No está bien ser bueno? ¿Desde cuando ser "demasiado bueno" es algo en contra de alguien?
Lo mejor, es que cuando uno trata bien a los demás, los demás desconfían. Hoy por hoy, poca gente entiende que existen las acciones desinteresadas. Que se puede ofrecer ayuda sin pretender más a cambio que un "gracias" de parte del otro. Que se puede hablar sin eufemismos, que se puede ser completamente franco.
La bondad está sobrevalorada. Desde siempre nos trataron de inculcar que ser bueno es algo que nos va a hacer mejores, pero el progreso del hombre vino siempre de cosas malas. La guerra mejora la tecnología, el hombre mató siempre para "conquistar" y tener más, o ser mejor en esto o aquello. La bondad está destinada a morir en el discurso. Las acciones son llevadas a cabo por gente no tan buena.
Uno trató toda su vida de ser bueno. Primero, como una forma de acercarse a la gente (ya he escrito sobre lo que es ser un satélite en cualquier grupo), y luego, por adoptarlo como una forma de vida. Pero no señor. Uno debería no haber sido tan bueno, según parece.
Si uno es bueno, buena gente quiero decir, puede ser tildado de muchas cosas... menos de bueno!
Por ejemplo: Si uno es hombre, y es bueno escuchando, o tratando bien a las mujeres, es tildado de ser gay, o de hacerle el "amigo gay" a todas o lo que sea. De vuelta a la chatura mental, la gente no entiende que hablar con una mujer no es querer acostarse con ella, y no es enamorarla. De hecho, si uno es tan "amigo gay" de una mujer, lo más probable es que ella no se enamore de uno, sino todo lo contrario, y lo quiera de otra manera.
¡Y ni que hablar si las mujeres te tratan bien también! ¡O si te dicen con el diminutivo de tu nombre o algo así! Ahí, seguramente, aparte de ser gay sos un boludo, porque no te la llevás a la cama...
Uno no puede hacer las cosas de forma correcta, porque es tildado de... ¿poco rebelde? La verdad, no sé cómo llamarlo. A mí me han cargado muchísimo diciéndome "Todo legal" por, por citar un caso, cruzar la calle por la senda peatonal en lugar de por el medio de la cuadra. ¿Cómo es eso? ¿En qué cabeza cabe que hacer "todo legal" sea motivo de burla? ¡Por Dios! ¡Qué equivocado estuve todo este tiempo!
Definitivamente, es el mundo del revés.
Si uno es demasiado bueno, la gente va a querer pisotearlo. Si uno no quiere hacer mal, pasa a ser un tonto. La gente sin malicia está destinada a la extinción.
Sin maldad uno se divierte menos. Sin putear uno no puede mantener una conversación.
Siendo bueno, uno es segregado en la mayoría de los casos. Hasta que por conveniencia se necesita a "uno bueno que no haga tal cosa..." Es así.
Alguna vez entenderé por qué a una mujer le gusta más un tipo que la trate mal, a un tipo que la tenga como una reina toda la vida. Voy a tratar de entender por qué, quizá, gana más un tipo "con cara de pícaro" a un tipo que destila bondad cada vez que respira. Por qué es que una mujer prefiere a un tipo desprolijo a un tipo que se esmera en vestirse bien para ella.
Son demasiados por qué...
Siendo "bueno" llegué hasta acá. Seguramente, de haber sido menos bueno, hubiera llegado más lejos.

Pero no me quejo... Quejarse nunca es bueno

lunes, 31 de marzo de 2008

El hombre chato

La chatura mental debe ser uno de los peores males de la humanidad, sin contar las enfermedades típicas. Porque no estoy hablando de una enfermedad, de una deficiencia, sino simplemente de chatura mental. ¿Cómo explicarlo?
No es que alguien sea chato mentalmente cuando es incapaz de aprender algo: Lo es precisamente porque es capaz, pero se niega a hacerlo. O simplemente, le resulta más fácil no aprenderlo, y vivir su vida simple, despreocupada de cosas ambiciosas.
Un chato mental cree que la vida de los demás, los lujos sibaritas de los demás, la forma de pensar de los demás, es prescindible. Cree que, si no piensa como él, la gente es "pobre" o "cornuda" o lo que sea. Sólo él es feliz, con su vida plana.
Suele importale sólo él. No se interesa ni por el de al lado, ni por su pareja, ni por su familia, ni por su planeta... por nada que no sea él. Se autoabastece de elogios, de regalos, de penas y de lástimas.
Es él el único ser en el mundo que importa, y lo peor, es que importa pero de una manera muy especial.
Es casi imposible tratar de explicarle algo. Tratar de hacerle entender que el uso de la coma está por algo en la escritura, o que el café de Colombia sí tiene un gusto diferente al La Morenita que compra en el DIA, y que no es un invento de los productores de café para vender más caro.
Es inocuo todo intento de hacerle entender que una persona puede ser feliz sin enagañar a su pareja, que un hombre no es menos hombre por abrir una puerta a una mujer, o por tratarla igual que a cualquier otro ser humano.
Un hombre chato tiene miles de cosas despreciables, pero suele despreciar el más mínimo detalle de los otros. No corre ni un programa en la computadora, pero denigra si alguien un poco subido de peso transpira después de correr una hora...
Un hombre chato tiene miles de defectos, pero el mayor de ellos es que en su horizonte no puede divisar si quiera una mínima elevación, porque es imposible hablar de montañas.

5 etapas de la Locura

Primer etapa - Negación: "Yo no estoy loco"
Segunda etapa - Negación + Derivación: "Yo no estoy loco, locos están todos los demás"
Tercera Etapa - Duda : "Che... ¿estaré loco?"
Cuarta Etapa - Aceptación: "Sí, estoy loco. Y ¿sabés qué? Me gusta"
Quinta Etapa - Yo, así como soy

viernes, 28 de marzo de 2008

Pentatónica menor

La verdad es que siempre quise estar
Donde el viento tiembla con tu nombre
Repicando en ecos eternos
Mi voz viajera responde
Solitario, lejos de vos.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Pará Noico!

Si sabés de mi paranoia: ¿por qué me dejás caminar adelante?

Mimate / Mi mate

Hoy desperté a una mañana gris después de una noche completa de lluvia. Y ahora como que quiere salir el sol. Sin embargo, el ánimo es más de día nublado que de ganitas de andar saltando de felicidad.
No es nada malo, ojo. A veces, también está bueno no ser completamente alegre. Muchas veces disfruto de esta situación de no sentirme tan social, y ser un poco más el que fui durante mucho tiempo.
Hoy no es día de café... hoy es día de mate. Con todo lo que eso implica. El prepararlo ya es algo que me concentra, que me dobla en mí mismo. Con pocas cosas soy así de "histérico" por llamarlo de alguna manera. En general, soy bastante vago, y cuando las cosas están más o menos bien, más o menos aceptables, tiendo a decir "bue, ya está, que quede así".
Eso no pasa ni con la música, ni con el mate. Palla el otro día, en el último ensayo, me dijo que nunca antes me había visto tan divertido haciendo música, y es verdad. Pero es verdad por dos cosas: primero, creo que los cuatro en la banda llegamos a un punto de madurez en el que entendemos qué es lo que queremos, y entonces las cosas salen bien. Sí, seguro, siempre hay fallas, pero son fallas normales, de humano. No son fallas de desconcentración, o de falta de cariño para lo que hacemos. Y segundo, fui tan feliz porque dejé un poco más que los otros tres hagan. Si había alguna nota medio tono abajo, sólo nos mirábamos y sabíamos qué hacer. Si entrábamos a destiempo, se hacía de nuevo. Y lo disfruté. Prometo disfrutar mucho el próximo recital, como en este ensayo. Y reirme.
El mate es mi otro pico de histeria. El agua a temperatura justa, la yerba como tiene que ir. Cinco minutos para que se hinche, calentar la bombilla...
Me lleva como quince minutos sólo prepararlo, pero después lo disfruto. Sé que mi mate me gusta. Que me hace bien. Que me acompaña en los días grises después de noches enteras de lluvia.
Sé que mi mate (cosa rara y genial, si no le pongo el espacio, queda "mimate") me hace pensar mejor. Me hace pensar en mí.

Ya salió el sol. Pero no importa. Sigo así.

Y ya tengo mi mate listo.

martes, 25 de marzo de 2008

El efecto Mariposa

¿Qué hubiera sido de mi vida si no hubiera sido, precisamente, mi vida como la conozco?
Me pongo a pensar, y no sé qué hubiera sido de mí si mi familia no se mudaba cuando yo tenía 4 años, y no conocía a mis amigos, ni a mi escuela primaria ni nada de eso. Seguramente, no hubiera estado mirando la televisión el día en que mostraron que los alumnos de cierta escuela en El Palomar habían hecho un avión, y yo, teniendo sólo 8 años, no hubiera dicho "yo quiero ir ahí y hacer eso". Si no hubiera estado viendo ese canal, y me hubiese preocupado por no perderme Tom & Jerry o algo parecido, no hubiera sido Técnico Aeronáutico, no habría tenido a los grandes amigos que me aguantan hoy por hoy, no hubiera tenido mi banda. Seguramente hubiera terminado en algún industrial mediocre, llegando a ser Maestro mayor de obra o algo así, y hubiera ido a la facultad a recibirme de arquitecto o alguna de esas carreras igual de aburridas. Nunca hubiera estado con quien me recomendo "Salem's Lot" de Stepehn King, y no habría tenido el enorme placer de acercarme a las letras tan intensamente. No hubiera leído los cientos de libros que leí. Ni nada de eso.
Más adelante, si no hubiera estado en clase de Filosofía ese día, no hubiera conocido a Palla.
Vuelvo, y de no haberme sentado donde me senté el primer día de clases en mi nuevo colegio de Paternal, jamás hubiera conocido a mi mejor amigo. Jamás hubiera pasado interminables tardes en su casa haciendo "máquinas" con la bulonería que el padre guardaba en el quincho.
Haber hecho (o no) algo hace décadas condicionó a la persona que soy hoy.
El arrepentimiento es, dicen, una pérdida de tiempo. Yo también lo creo.
Si alguien me diera la posibilidad de elegir qué cosas haría en mi vida pasada, haría exactamente lo mismo que hice. Sin cambios, con los mismos errores, con las mismas palabras.
Por lo menos, en lo que a mi vida respecta.
Ahora sí, pensándolo mejor, voy a empezar a anotar las cosas que haga de ahora en más. Por ahí el día de mañana me ofrecen la posibilidad de cambiarlo y me voy a recriminar no apostar al 32 en la ruleta...

Las Aristas de la Naranja

Gran parte de mi vida (en realidad, hasta hace muy poco) me sentí una persona extraña, fuera de los grupos normales, fuera de lo que la gente llama "común". Siempre me sentí como una naranja cuadrada en un cajón de naranjas redondas y comunes, que cumplían perfectamente con los stándares de todo. Y yo ahí, tratando de limar todo lo posible mis aristas, como para encajar, para ser uno más entre todos. Pero no: No podía. A mí me gustaban otras cosas, otros mundos. Y me siguen gustando.
Poco a poco mis amigos más antiguos se fueron distanciando de mí, y yo de ellos. Pero no por nada: por lo menos de mi parte, el sentimiento hacia ellos sigue siendo el mismo. Solamente, no disfrutamos de las mismas cosas.
Hace un par de días, charlábamos con Palla y Kadysha (alguien que valió la pena conocer). Y ellas comentaban que, en su primaria, siempre eran las raras, porque eran distintas, porque leían, por esto, por lo otro, por h y por b. Y yo pensaba, que lo maravilloso de la amistad es que no es impuesta. Uno elige a los amigos: por afinidad, por compatibilidad... por lo que sea.
Entonces, últimamente decidí que no soy una naranja standard, sino que me encanta ser una naranja cuadrada, y empecé a juntarme con otras naranjas cuyas aristas son más parecidas a las mías, para reirnos de las mismas cosas, para preocuparnos de las mismas cosas. Pero sin discriminar a las naranjas redondas. Ellas saben lo que hacen. Nosotros, sólo encajamos perfectamente.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Nadie muere en la víspera

Borges alguna vez habló del amor y sus vísperas. De cómo él iba a visitar a su novia y salía una hora antes de su casa, aún cuando el viaje le llevaba veinte minutos. Era sólo para ir despacio y saber que, de esa forma, ya estaba yendo. Siempre me gustó eso. Saramago también esgrimió alguna vez que la vida no es más que una acumulación de vísperas. Y es cierto.
Dicen que el tiempo no existe. Que el ayer ya pasó, que el mañana nunca llega, y el ahora es tan efímero que muere en el mismo instante de nacer. Aún así, siempre disfruto de las vísperas.
Ya escribí en el blog de Lady Mermeladita que uno de los mejores momentos de la vida es el instante justo antes de darle el primer beso a la persona amada. Es algo que no se va a repetir, nunca habrá otros "primeros besos". Es un momento lleno de incertidumbres, de nervios, y prejuicios. Pero es hermoso.
También está ese sentimiento de que se disfruta más la víspera que el acontecimiento en sí. ¿Cuántas veces dijimos cosas como "Cómo voy a comer hoy" o "Cómo voy a dormir"? No sé si les pasa a todos, pero yo disfruto, generalmente, mucho más del desear comer mucho y rico o desear dormir 12 horas que hacerlo. Uno llega con tantas ansias al momento, luego de tanta víspera en espera, que se decepciona, porque uno en estos casos siempre sueña más.
Distinto es en los encuentros amorosos. Uno ansía la cita, pero disfruta de ese anhelo. Y es entonces cuando empezamos a planificar, a hacer supuestos diálogos, a soñar con lo que puede pasar. Pero nunca se cumple, y suele ser mayor el gozo de una cita que el soñarla, quizá, porque lo lindo de estar con alguien más es que no sea predecible, y no responda justo lo que nosotros quedamos.
En la víspera a una cita (y esto se incrementa si es la primera!) uno se prepara, trata de ponerse "lindo", trata de revisar cada detalle: que la ropa combine, que las flores no estén muy viejas, que el auto esté limpio, que el restorán que elijamos tenga el ambiente justo... La víspera es cruel, pero necesaria.
Me viene también a la mente estar acostado en mi cama la noche anterior al primer día de clases. Y no sólo el primer día de Primer grado o Primer año: el primer día de escuela de cualquier año. No sé si es ahora que mi memoria está sugestionada o qué, pero me parece que en ningún otro día del año había tantos chicos con cara de sueño, por no haber dormido la noche anterior.
La víspera es sueño, es incertidumbre, es anhelo. Tiene ese gustito de lo desconocido, o de lo conocido que vuelve. Tiene la sopresa de no saber qué regalo nos dejará Papá Noel, o de saber si sus labios son tan suaves como parecen.
Yo no sé si Dios juega o no a los dados con el universo, pero si lo hace, seguro se queda sacudiendo el cubilete un rato, sólo por el hecho de no saber qué va a salir.

jueves, 13 de marzo de 2008

Caídos de la historia

Una buena pregunta que me hizo hace un par de días mi amigo Ishbin, el amplio, fue: ¿qué prócer te hubiera gustado ser y dónde querrías que se te recuerde (en una calle, una escuela, un hospital, etc.)? Eso nos llevó a pensar en esos héroes olvidados, por no decir desconocidos de nuestra historia. Indagando, encontramos a algunos que seguramente serán cuestionados y tildados de apócrifos. Acá van:

  • La infanta Victoria Lucila Acasuso de Becar, quien fuera la hidalga amante del caudillo Neuquino el Cabo Suelto, cuya gloriosa gesta se vio truncada al perecer mientras estaba al mando del bravo Regimiento de Carmelitas Calzadas, en la batalla de la Abadía de Nuestra Señora de los Pendejos.
  • El propio Cabo Primero Néstor Omar Suelto, que fue dejado (olvidado) por su tropa luego de ser atacados por el ejército español en medio de la provincia de Neuquén, sin más ropa que la tenía puesta y sin alimentos ni agua. Lo que lo obligó a vagar hasta encontrarse con una expedición del Sargento Zaráchaga, estando casi al borde la la muerte (1)
  • El Dr. Próspero Molina Campos, quien fuera el famoso abogado de los patriotas caídos en desagracia por algún vericueto legal propiciado por la corona española durante la transición de la época de la colonia hacia los primeros pasos de nuestra pujante Nación, con el sólo fin de ensuciar los ilustres apellidos de nuestros futuros próceres. Entre sus más famosos casos, se encuentra el sobreseimiento del Fray Mocho, en la causa que le levantó el Concejo de Indias, bajo la acusación de usurpación de titulo público, aduciendo que el clérigo solo sería diácono al momento de firmar el acta de la independencia (y no “Fray” tal como lo conoció la historia) ya que tenía aun tres asignaturas pendientes: Castigos crueles e innecesarios III, Historia de los Sacramentos y Salmos Responsoriales Avanzados.
  • El exelentísimo señor Don Indalecio Farías, sastre del ejército de Los Andes, de los Patricios y de los Granaderos a Caballo. Don Indalecio (aseguran varias fuentes) fue el diseñador del gorro de San Martín (si lo miran bien, estaba bastante copiado del de Napoleón, pero no era igual, porque era Argentino!) y de las calzas de Belgrano. Cuentan las crónicas de la fecha (circa 1816) que ".. Manuel Belgrano es el más distinguido de los hombres debido a sus pantaloncetas ajustadas, que demuestran al invasor todo lo que tendrán que enfrentar si deciden resistir...". Don Indalecio Farías muere en la batalla de las Mil Agujetas, en donde recibe una estocada mortal de parte de un soldado español, mientras surcía las medias del capitán Cabral (hermano del Sargento que salvó a San Martín).
  • El maestro rural Idelfonso Álvaro Zubeldía, abnegado docente y luchador por la igualdad de los derechos de los aborígenes y los colonos, quien hasta su último aliento trato de domesticar a la salvaje tribu de los Indios Guaymallen. Idelfonso Zubeldía enseñó las costumbres, el idioma y la música de la ciudad. Según la información a la que pudimos acceder luego de un llamado telefónico a uno de sus herederos, las últimas palabras que trató de enseñarles fueron: "no me maten Indios hijos de mil puta!"
  • El ilustre e ignoto médico Winston Arley Zúñiga, descubridor de la cura para el pie de atleta y los hongos auriculares. Muere de otitis y callos plantares tras darse su propia vacuna, por lo que ciertas corrientes de la Filosofía de la historia descree de la eficacia de la misma.
  • El medico veterinario Dr. Alejo Dardo del Ciervo, quien fuera uno de los más fervientes precursores de las Sociedades Protectoras de la Fauna y Vida Silvestre. Desgraciada y paradójicamente se encontró cara a cara con su destino cayendo víctima de una jauría enfurecida de ñandúes, al confundirlo éstos con el cebo de una trampa para osos, de la cual el Dr. Del Ciervo quedo preso al tratar de desarticular para proteger a los osos y ñandúes de la estepa mesopotámica.
Como estos hay muchos más. Los invitamos a participar y dejar sus nuevos postulantes. Luego, se generará una encuesta con los canditatos para elegir al verdadero GEN Argentino. Ese que no figura en los libros de historia, más que como una nota al pie (Si es que figura en alguno)

APORTA PALLA:
Sí, por supuesto, siempre hay héroes olvidados, como el Excelentísimo Presidente Mont, quien en epoca de batalla y ya ocupando su trono presidencial, murió valientemente a los pies del cañón, mientras tomaba mate. Cuentan las crónicas que El Excelentísimo Presidente de la Nación, venía caminando por los jardines cuando un Secretario le ofreció unos bizcochitos de grasa, y en el fervor de la mateada, una miga indecorosa, se le atragantó dándole así, la triste muerte.

APORTA MARLENE:
Y no nos olvidemos del General Susvin, primer defensor de los derechos de los gay en el ejercito argentino. Ya militaba en la epoca de Belgrano, y segun cuenta la historia murio atravesado por un sable, aunque no se sabe bien si fue un enemigo o alguien de su misma compania.


Gracias!!!!!
(1): Según muchísimas fuentes, este acontecimiento histórico marca el origen del dicho "No dejar Cabos Sueltos" luego deformado por la lengua popular (N del R)

Recuerdo de Gesell

En estas vacaciones volví a ir a Villa Gesell. Lindo lugar, pero nunca me había tocado un tiempo tan malo como el de esta temporada. Aún así, la pasé muy bien (estar bien acompañado siempre ayuda) y descansé muchísimo. Aquí algunos puntos sobresalientes:

1- estuve como cinco minutos fascinado con una "Aguaviva" con sponsor, hasta que me di cuenta de que era una bolsa vacía de Rolito tirada en la playa;

2- definitivamente, los mejores churros de la galaxia están en Valeria el mar, sobre Av. Espora a metros del mar;

3- No es tan divertido ver el mar cuando llueve torrencialmente;

4- No importa cuántas veces te bañes, siempre vas a tener alguna que otra pieza de conchilla en algún lado del cuerpo pegada;

5- Odio la conchilla. No es nada lindo cuando se pesa más de 80 Kgs y se camina descalzo sobre ella;

6- Es buenísimo tener una cámara digital. Se sacan fotos que jamás sacarías con una cámara de rollo. De otra forma, jamás tendría una foto del sandwich que comí;

7- Lo único "bueno" que debe tener el calentamiento global es que el mar está cálido siempre. Bueno, no cálido-cálido, pero hace diez años no te podías meter al agua después de una semana de lluvias continuadas con un día de 20°;

8- Mi auto es mucho más pesado de lo que yo creía. Lo comprobé un día que tuve que levantarlo para sacarlo de una lomita de arena;

9- Me pelo muy rápido. No sé por qué, pero mi piel es una porquería. Tomo sol, a los diez minutos estoy completamente rojo, me paso litros y litros de cremas y boludeces "post-solares" y a los dos días tengo la espalda completamente pelada;

10- El ruido del mar es lindo. La visión del mar es linda. El olor a mar es asqueroso;

11- Puedo vivir más de una semana cocinando yo... y casi sin repetir comida;**

12- La paleta (y casi cualquier otro deporte) es aburrida si se practica sólo por el hecho de jugar. Si no hay puntos de por medio, sólo es una pelotita que viene y va. Pero esto es sólo para el que mira, porque los que jugaban eran completamente felices en esa cosa recíproca de devolver una pelota de goma al otro;

13- Los alfajores están carísimos! Y ni que hablar del chocolate artesanal;

14- Fuimos a ver un festival de música celta: el sonido de la gaita es hermoso... durante no más de 3 canciones.

Por ahí después me acuerde de algo más.

Qué lindo es estar de vacaciones... lástima que todo se termina, ¿no?

**: Esto no lo comprobé en la práctica, pero en la teoría, puedo hacerlo

viernes, 15 de febrero de 2008

Héroes anónimos

Hay superpoderes normales, comunes... o standard. Algunos pueden volar, otros tienen superfuerzas, otros son invisibles, algunos pueden cambiar sus tamaños, se estiran, lanzan fuego por el cuerpo... etc. Hay miles, pero no vamos a hablar de esos.
Hablemos, mejor, de los poderes que tenemos las personas "normales".
Yo, por ejemplo, podría llamarme "El hombre Pelusa". Mi superpoder es generar pelusa de ombligo. Todavía no sé muy bien para qué sirve, pero es mi superpoder. Palla dice que podría juntar y hacer una colcha... yo digo que primero, trataría de hacer un trapo de piso, y después ir subiendo.
Otro amigo, del que no puedo dar muchos datos de su vida privada, es conocido como La Mesa. Es un superhéroe que es... la mesa! Es difícil de explicar, porque nunca se sabe si una mesa te va a ayudar o no. Por ahí está, por ahí se corré y te tira el bol con maní... Lo bueno es ir a comer con él a algún restaurant. Es como una especie de Aquaman, que le salían esos rayos como ondas del medio del marote, y llamaba a los peces. Pero él lo hace con las mesas. Siempre se consiguen buenos lugares estando con él.
La mesa tiene un compañero (no me animo a llamarlo Patiño, o joven entenado, porque creo que es alguien completamente independiente) que se hace llamar Nuncio. Pero no sé bien qué es lo que hace.
Otro, Lechugón, desearía tener el superpoder de hacer asados... Pero no prender el fuego, salar la carne, cocinarla, robar de a pedacitos con la excusa de ver si ya está hecho... no, no. Lechugón anhela el poder de hacer un asado, al estilo "Quiero un asado para 10 personas" Y que al instante, y de la punta de sus dedos, o algo así, salgan 10 choris, chinchulines, morcillas, mollejas... 5 kg de carne mínimo... tendría que volver a hablar con él como para ver si las ensaladas están dentro de sus dominios. O ver si su némesis sería el Hombre milanesa de Soja, o algo así.
Ahora bien... buenos superpoderes como estos debe haber muchos más.

A ver si alguien más me ayuda: ¿Qué superpoder te gustaría tener? Y ¿Cuál sería tu nombre de superhéroe?

N del E: Este post está dedicado a Lechuga, que fue el gestor de la idea de está "encuesta" en un comentario anterior.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Adieu! Monsieur SanFilippó

El, que era el último de los abanderados de la buena música. El último de los defensores de la amistad masculina por sobre todas las cosas. El último refutador de romances en actividad. El soldado incondicional de parte de los que no tienen nada que perder. El verdadero gestor de los retruques a casi todo. El detractor de bandas grandes. El gran dedo acusador de los infieles a sus ideales. El maestro de las discusiones bizantinas. El hacedor de charlas donde no hay temas, sólo por el hecho de discutir.
El que parecía que nunca iba a dejar de existir... se nos fue un día.
Y ahora no sabemos qué hacer.

Salud, San Filippo. Te dejamos ir a tu felicidad sin rencores.

Porque cuando vuelvas... VAMOS A ESTAR TODOS ESPERANDOTE!!!!!! Y los caballeros no tienen memoria, pero se acuerdan de todo!!!!

martes, 12 de febrero de 2008

Tácito

En este momento, en el mismo momento en que estoy escribiendo esto, siento unas incontenibles ganas de matarlo. O no tanto, pero sí de acostarlo a dormir de una buena piña. Siento ganas de explotar, de dejar de ser ese que trata de solucionarlo todo con una sonrisa, y de, políticamente incorrecto, reacomodarle la cara con el puño.
Pero no. Las palabras de Palla siempre llegan, por más que esté yo como ahora, ciego por la bronca. Entonces, me descargo de otra manera, un poco menos violenta... quizá.

Me molesta la gente sin códigos. Me molesta la gente que cree que uno es menos sólo por el hecho de tener un número algo más bajo en el recibo de sueldo. O porque en su sello, el cargo que figura está uno o dos escalones por encima del mío. Me molesta la gente sin barrio, sin la picardía para saber cuándo hablar, cuándo callar, cuándo decir las cosas de una manera directa, o cuándo decirlas con diplomacia.
Me molesta que no se den cuenta de que acá, escribiendo, hay una persona sin vueltas, que va a ser fiel. Una persona a la que no se le caen los nombres tan fácilmente. Una persona en la que se puede confiar, y no hablo sólo de lo que es la parte laboral.
Pero estoy tan ciego ahora que ni hambre me dio, y estoy escribiendo en mi horario de almuerzo.
Tendríamos que aprender a mirarnos en el espejo, antes de juzgar las acciones de otros. Tendríamos que ver qué clase de lunares son los nuestros, antes de burlarnos de las pecas de los demás.
No soy perfecto, ni mucho menos. Jamás me lo creí. Por eso también me molesta que los demás se lo crean. Y mucho más, cuando vienen de personas que distan mucho de la perfección que tanto pregonan y creen tener.

Tendría que pararme y romperle la cara...

Pero no. Es mucho mejor así. No hay que bajar tanto, en eso Palla tiene razón. Para mí es fácil bajar, muy fácil. Pero subir es muchísimo más difícil, y más doloroso.
Le va a costar más. Un título universitario no hace a la inteligencia. Un puesto tampoco. Y mucho menos lo hace la plata. Uno es inteligente no sólo por lo aprendido en los libros, o en la vida. Sino cuando usa esos aprendizajes, y cuando los usa de cierta forma.
Sería fácil descargarse con 90 kilos concentrados en un puño. Sería (mucho más) fácil descargarse con alguien que está "Por debajo" de uno en el organigrama.
Pero es más placentero así: me causa mucho placer escribir para descargarme. Será de Looser, de Freak, de gay... pero es mucho más complejo canalizar la bronca en este plano.
Me descargo así, me saco la mochila, me exorciso.

De otra forma, sería pelear contra los molinos de viento.

Y pensar que me acuerdo de cuando estábamos todos en el mismo plano...

jueves, 7 de febrero de 2008

Programación de Marzo!

Con mi amigo Ishbin, el amplio estuvimos debatiendo sobre los programas televisivos que, a nuestro juicio, estaría bueno ver en televisión esta temporada. Lamentablemente, no creo que ni Suar ni Villaroel ni ningún otro capo de esos lea este blog. Pero estaría bien que la tele mostrara estos nuevos aportes a la cultura general:

1- Gran Hermano 8, La verdulería: Retoma el espacio vacío dejado por El bar, en donde 20 participantes además de vivir hacinados en una casa maloliente y llena de lujos inmerecidos, deben poner a funcionar una verdulería en el barrio de Colegiales. Como prendas, o pruebas para ver si pueden tener una comida digna (al menos) a la semana, los participantes deberían hacer arreglos frutales, limpiar las plantas de lechuga, apilar bolsas de carbón o pesar perejil. Mariano Peluffo pasaría a ser panelista del programa central, y dejaría su lugar a Osvaldo Laport, que de paso se prepararía para su nuevo papel en la próxima tira de Pol-ka. Además de 15 participantes mediocres que pasarían inadvertidos por la mayoría de la gente, el programa incorporaría: un boliviano, que sería el "border" que la tiene re-clara en el manejo del local; un gay, que sería el blanco de las burlas y el encargado de la sección "frutas y verduras más largas que anchas"; una señorita que esté muy fuerte, y que dé el pie para el chiste de Jorge Dorio (otro panelista) de "enterrar la batata"; un chino, que estaría en la parte de cobranzas (y que sería constantemente confundido por Peluffo con el Boliviano) y alguien de algún barrio carenciado, como para que el programa gane en "morbo"

2- Haciendo Sumo por un sueño: temática simple y conocida de programa de Tinelli. Se ata a un famoso junto a un oriental pasado de peso (Preferiblemente atados por uno de sus tobillos) y se los pone a luchar contra otra pareja similar. El jurado elegido sería: Vergara Leuman, "La tota" Santillán; Gonzalo Bonadeo (que sería algo así como el presidente del jurado, porque sabe de deportes) e Iwao, el cocinero de Sushi del canal Gourmet. Obviamente, el programa empezaría con esta temática, pero al segundo Gato que participe, mutaría a Luchando en el Barro por un sueño, y ganaría el Martín Fierro al mejor programa de entretenimientos, mejor programa cultural y de deportes, mejor Dirección de arte y Mejor idea original (Aunque este sería un premio compartido con Haciendo Sumo y Lanzando Inodoros por un sueño)

3- Cuestión de Ebrios: Fácil. Como Cuestión de Peso, pero con borrachines. El programa sería conducido por el Burrito Ortega (y sería nominado hacia fin de año como revelación) o por Juan José Camero. Los participantes entran al programa completamente borrachos y perdidos por el alcohol y tienen que intentar rehabilitarse. Es el programa "de ayuda comunitaria" de canal 13. Obviamente, durante los meses que se encuentren en tratamiento, los borrachitos y borrachitas son tentados sobremanera, haciéndolos concurrir a cóckteles, degustaciones de vino, viajes a Mendoza... etc. El premio al que gane, un transplante de hígado.

4- El ferretero del año: programa de concurso en donde distintos ferreteros son desafiados a llenar un diminuto local de modo tal que se ponga en juego la coexistencia de dos sólidos completamente diferentes en un mismo espacio (desde tornillos junto a palos de amasar, hasta posa pavas de hilo sisal junto con lamparitas, pasando por changuitos para hacer compras junto con condensadores de flujo). El programa esta moderado por Alberto Martín, que cuenta anécdotas como la de la vez que tuvo que cambiar el cuerito de la canilla del baño sin poder cerrar la llave de paso general de agua de su casaquinta. Estarían en tratativas para que Moyano sea uno de los panelistas...

5- Odisea Marley, Puente de la Noria: Filmado completamente en las paradisíacas playas de la costa del Camino Negro, dos grupos de famosos deberán sortear diversos obstáculos para salvar su vida (literalmente hablando) y unir los dos extremos del camino negro. Ahí se encontraran con parajes inhóspitos, travestis mutantes producto de malas praxis con aceites aeronáuticos, animales inclasificables en cualquier género del reino animal, camioneros alzados que vienen desde Ecuador trayendo una carga de 20 tn. de bananas, etc. En cada grupo tiene que haber un cómico, una burra descomunal, uno al que se le caigan toda clase de nombres y comentarios (Hiena Barrios, Marcos di Palma Florencia de la V, o asiduos de los programas de Lucho Avilés), un finoli y un galancito.

6- Jansel y Etel: Cris Morena nos trae esta original historia para competir con el éxito de Patito Feo. Jansel y Etel son dos hermanitos que la justicia llevó a un orfanato (llamado, obviamente, la casita del bosque) después de que su malvado padre abusara de ellos. Los "malos" de La casita del bosque no aceptan a estos niños por ser andrajosos, pobres y llevar siempre una hogaza de pan en el bolsillo. La historia arranca el día que salen de excursión y Jansel y Etel son abandonados "sin querer" en el bosque de Arrayanes. Ahí vagan durante unos días hasta que encuentran la casa de una amable abuelita, que resulta ser una bruja maruja. Posible reparto: dos niños desconocidos como Jansel y Etel; Romina Yan como la maestra/institutriz/sirvienta de La casita del bosque; Fabián Mazzei (un grande) como el galancito y Luciana Salazar como la bruja Maruja. La contraparte de Jansel sería el nene de Hermanos y detectives (Rodrigo Noya) y la de Etel, la hermana de Salazar, Camila (la leader de las divinas en Patito Feo).

7- El Aleph: Ciclo cultural en donde Wanda Nara trataría de leer los 17 cuentos de Borges del libro homónimo. El ciclo tendría que tener 17 episodios, y durar así casi medio año, sin embargo, luego del Programa en que lee "Historia del Guerrero y la Cautiva" es levantado a pedido de la Facultad de Letras de la UBA y del Incucai, y es reemplazado por Los Simpsons. De todas formas, Wanda afirmaría que esta fue una "profunda experiencia en donde desarrollé mi gusto por Borges y todas sus novelas. Me voy a anotar en el club de lectores para seguir leyendo a este gran autor Argentino y ver si puedo conseguir que me inviten junto a él al programa de Susana, porque me encantaría conocerlo"

8- La cabina, historias de vida: reality básico, simple y directo al corazón. Como Policías en acción, o E24, La cabina nos introduce en el fantástico mundo de los conserjes de Albergues transitorios. Arsenio y Héctor son los dos conserjes de un telo en Villa Devoto, y los vemos desde una cámara cenital entregando turnos, atendiéndo el teléfono, mirando televisión, cambiando una lamparita, y coqueteando con las chicas de limpieza. A la vez, en color sepia, tendremos "flashbacks" con las historias de Arsenio y de Héctor, como la vez que vieron a Enrique Pinti pidiendo la habitación 23 o a la Princesa Máxima, cuando se hizo la rata de la secundaria y se fue con un compañerito. Imperdible, el resumen semanal en donde se ve la operación de descarga de la gente que les provee de Papel higiénico y gorras de baño.

Ahora, los invitamos a uds. a elegir su programa favorito (en la encuesta que se acaba de abrir), así como en la sección "Comentarios" dejar nuevos nombres e ideas para más programas de culto.

Suar, y Tinelli, favor de abstenerse.

lunes, 4 de febrero de 2008

Pequeños placeres de la vida laboral

Terminé de comer, vine a sentarme al escritorio, cerca de la pecera que tanto cuidamos en la oficina y me puse a escuchar "Manhattan Symphony" de Dexter Gordon mientras leía Madame Bovary. Un lujo: de fondo, la banda sonora era "As time goes by" interpretada con un Conn M10 que hace vibrar lo más profundo del alma. Estoy seguro que, si hubiera escuchado esta versión, Ingrid Bergman no se iba y se quedaba con Humphrey Bogart.
Es algo que recomiendo. Son 9 minutos del mejor sonido de uno de los mejores saxofonistas que el tenor pudo tener. Si consiguen el disco, escuchen eso, lo que hace también en Body and Soul y LTD (Long Tall Dexter).
Exquisito

Intrínsexo

Fui a ver "Bodies... The Exhibition". Y vi cómo es el cuerpo por dentro (cuerpos reales, no los dibujitos de los libros de anatomía). Y ví cómo es el cuerpo de la mujer por dentro... bien adentro. Y sin embargo, aún después de tratar toda la vida de hacerlo, y habiéndo ahora visto su interior, sigo sin entenderlas.
Hace unos días estaba hablando con una mujer de ropa (básicamente, era si me ponía un pantalón marrón o un jean azul, o algo así). Y ahí se derivó la conversación a un tema que me resulto, como mínimo extraño. Palabras más, palabras menos, lo que me dijeron fue así: "qué loco! Uds (los hombres) se visten para agradarnos, para parecernos lindos a nosotras (las mujeres). Y sin embargo, nosotras nos vestimos pensando más en las otras mujeres que en los hombres". Mi asombro fue tal, que agregaron: "Sí, es verdad. A uds. sólo les interesa que estemos lindas, que les agrademos a la vista, o que destaquemos alguna parte de nuestro cuerpo. Sin embargo, las otras mujeres van a mirar muchas más cosas: si la ropa combina; si la tela combina; si está a la moda; si es un color acorde a la estación del año en la que estamos; si nos hace gordas; si nos hace culonas.. etc. Definitivamente, nosotras nos vestimos más pensando en qué dirán las otras mujeres que en lo que van a decir uds. Yo, si sé que hay mujeres a las que no banco mucho, me voy a preocupar muchísimo por cómo me visto, por cómo me maquillo..."

¿Quién las entiende? Pero, en serio... Ni uds. se entienden! Lejos de ser misógino, machista o nada por el estilo, me parece bastante loco eso de que se vistan pensando más en matar de envidia a otra mujer que en matar de amor a un hombre (ya sea SU hombre, o uno que les interese aunque no sea suyo).
A nosotros digannos básicos, simples o descuidados, como quieran. Pero no nos importan los demás hombres. Es más, si hay alguno que esté mejor vestido, que tenga más "percha" que nosotros, que tenga más lomo o lo que sea, el tipo es objeto de idolatría, pero no de envidia. No va a ser un "turro" por ser mejor que nosotros. Y no nos va a criticar cómo estamos vestidos, o cómo nos afeitamos. Y si lo hace, es más una burla de amigos que de envidia!

Hombres, no se sientan bien! Si se ponen lindas, fíjense, porque seguro hay alguna niña dando vuelta a la que quieren opacar! No es por uds!

Mujeres... Ratifiquen o rectifiquen esto, por favor!

lunes, 28 de enero de 2008

Juego de Niños

Los chicos siempre juegan a ser grandes. Los juegos, los simulacros, los desvaríos... siempre son copiando alguna actividad de un mayor. Si están jugando al fútbol, los chicos fantasean a ser un jugador de primera, jugando la final del mundo, y siempre saliendo campeón. Si son nenas, no cabe más que fijarnos cómo son tratadas las muñecas: las nenas juegan a ser mamás.
Recuerdo cuando era chico y jugaba a que mi bicicleta era una moto. Recuerdo andar con amigos y girar 180° como lo hacían Ponch y Baker en "CHiPs". También me acuerdo cuando caía la noche y ya no podía estar con amigos, jugar a ser chofer de un auto, o un colectivo... o ser piloto de TC. Era lo mismo, siempre trataba de copiar a los mayores.
La fantasía nos transportaba en el tiempo, porque soñar es fácil, y uno siempre sueña ideales. Por lo menos en los juegos.
El otro día, hace un par nomás, estaba caminando por la calle y vi a un hombre, mayor que yo incluso, vestido con camiseta de fútbol, pantalón corto de fútbol, medias fútbol hasta bien arriba, y el botinero en la mano. Y me puse a pensar: eso es lo secular de la vida, de grande tratamos de jugar a que somos chicos. Y no nos molesta vestirnos ridículos, o como si fuéramos profesionales. A casi todos ya se nos pasó la hora de ir a probarnos a algún club para ser profesionales en el fútbol. Y sin embargo, nos vestimos como si fuéramos a entrar al Maracaná a jugar la final de la libertadores. O vamos a correr en Kartings, o lo que sea. Es la fantasía de, por lo menos por esa hora, jugar a que somos chicos jugando a ser grandes. Y volvemos a escaparnos de esa manera de esta realidad que nos rodea, y fantaseamos que volvemos a esos tiempos en que lo único que importaba era hacer el análisis sintáctico de las oraciones que nos habían dado de tarea lo más rápido posible para poder salir a jugar.
Hoy las preocupaciones son otras. Pero los juegos son parecidos.
Me gusta eso de poder jugar como un nene, sin miedo a ensuciarme, o a rasparme las rodillas, o a parecer un loco. Ya no pongo cucharitas de helado en las ruedas de mi bici para que haga "ruido a motor". Pero, sin embargo, la próxima vez que me suba, seguramente "patearé" el arranque, y me voy a creer que soy Baker una vez más.

Y sí, jugando al fútbol, mañana voy a salir y dar un nuevo Maracanazo.

jueves, 24 de enero de 2008

Niveles

En mi oficina alguien nombró a alguien de apellido Celedón:

Yo dije: "tiene nombre de uno de los amigos de Sócrates que tratan de hacer que se escape de la cárcel! Fedón, Critón, Celedón..."

Nadie lo entendió.

Otro dijo: "Tiene nombre de placa de Pc"

Se rieron todos...

Creo que soy un poco diferente...

¿O será que Playboy no nombra a Sócrates?

miércoles, 23 de enero de 2008

Oasis

Hay mucha gente que dice que escribir es una actividad solitaria. O bien estás solitario y escribís, o bien escribís, y eso te hace solitario.
Discrepo rotundamente con esa visión casi común de la escritura. Es muy distinto estar solo a estar solitario.
Yo siempre que escribo, lo hago porque en ese (este) momento, recuerdo, rememoro, evoco. Y eso no me hace solitario, por más solo que esté en mi habitación.
Y entonces, traigo a la mente lugares, personas, colores, olores... No puedo más que sentirme acompañado. La noche, por ejemplo, es un "lugar" en donde mucha gente se siente sola. Yo, sin embargo, trato de no sentir así, recordando. Grabando cosas en la mente, volcando cosas en el papel. Por eso es mucho más fácil escribir de noche. No sólo la serenidad, el silencio y la oscuridad son buenas musas. El recuerdo, el anhelo, el sentirme cerca de alguien por más lejos que esté, hace que la soledad no me haga sentir solitario.
Entonces, me siento delante del monitor (antes lo hacía delante de una hoja... debería volver a las bases alguna que otra vez) y me largo a escribir. La mayoría de las cosas nunca llegan a nada. Y mueren en un simple acto de borrar la línea (en eso sí es más cómoda la PC, siempre odié el Liquid Paper). Pero muchas quedan en algún lugar, sólo por que me gustan. Sólo, porque me hacen sentir menos solo.
La escritura no es un acto solitario, señores, es mucho más un acto acompañado que algo intimista. No escribo para mí, escribo para que otro lo lea. Escribo porque otro me llevo a volcar unas palabras. Escribo porque así me siento un poco más acompañado.

Escribo solo, sólo porque así no estoy en soledad.

Sólo para entendidos

Viendo el blog de Miss Mezzo (algo que me sorprendió gratamente), encontré un posteo intitulado "Chistontos". El primero, me hizo reír, pero debe ser por esa cosa de geek que tengo (seguramente, heredada de mi hermana). Ahí va:

"Era un cantante tan calante, que si se desmayaba, en lugar de volver en sí, volvía en la sostenido"


Está bien!!!!

lunes, 21 de enero de 2008

Imposibilidad

Hay veces en las que ni siquiera el inmenso mar puede apagar al sol. Otras, en que ni siquiera el sol puede acabar con la noche.
Miles de veces vemos el viento tratando de apagar el fuego. Miles de veces, el fuego no calma el frío.
Muchas veces la inercia no se rompe, y es difícil frenar... o arrancar!

Hoy me veo imposibilitado. Maniatado ante la situación. Estoy tan cerca, pero tan lejos a la vez...
Tengo ganas de llorar, y no puedo. Tengo ganas de gritar, y me quedo hablando en susurros. Estiro la mano, pero sólo encuentro oscuridad. La misma oscuridad que grita ausencia.

Quisiera sacudir el mundo, y sin embargo, soy demasiado débil...

Algún día llegaré a ser todo... hoy, soy simplemente una nada lejana...

martes, 15 de enero de 2008

Siete preguntas para antes de dormir

A veces, cuando el bloque de escritor (sigo con mis delirios de grandeza) no me dejan volcar nada para estos lados, le pido a Palla que me sugiera algún título, como para usar de disparador y así poder, más o menos, cerrar una idea.
Ésta vez, para mi grata sorpresa, el título vino acompañado de un lindo escrito. Paso a copypastearlo, para después hacer un par de observaciones propias:

"Aunque parezca un instante perdido en medio de la oscuridad, y nadie lo tenga en cuenta como un momento realmente contable en el reloj, esa fracción de segundo que transcurre entre la antesala del sueño y el sueño propiamente dicho, es el recinto perfecto para sacar afuera esas preguntas que sólo nos atrevemos a hacer en voz baja.
Cuando estamos por dormir, somos como el boxeador cuando suena la campana: nos sacan el banquito y a enfrentar lo que venga en nuestra más estricta soledad.
Estaba en eso, empezando a caminar por ese pasillo de anestesia dulce que es el sueño, cuando empece a preguntarme por las cosas básicas que se pregunta una persona antes de dormir:
¿Cerré el gas?
Sí....cerré la llave de gas.
¿Cerré las ventanas?
Sí...cerré las ventanas, por más que llueva no hay peligro.
¿Cerré la puerta con llave?
Sí....la cerré, ningun extraño va a entrar.
¿Comió el perro?
Si...comió...hasta comió de mi plato.
Después de ese repaso fundamental, me asalta una pregunta un poco mas pretenciosa.
¿Fui fiel a mi misma?
Y la respuesta no llega tan ligera como en las preguntas anteriores.
Uno cree (o quiere creer) que durante el día actuó dentro de las reglas sociales. Respetó los semáforos, pagó sus impuestos, se comportó fiscalmente bien y cumplió con los que esperaban algo de nosotros.
Pero, a veces, para mantener ciertas cosas dentro de su cauce, se corre el riesgo de ser infiel.
Y ser infiel no siempre tiene que ver con engañar a alguien. La peor infidelidad es la que se comete a uno mismo.
Repaso el día, y creo que me mantuve fiel a mí misma.
¿Amé realmente hoy?
A veces, amar se puede volver un acto peligrosamente mecánico.
Saberse seguro del amor que tienen los otros hacia nosotros puede volverse un acto mecánico.
Y lo más peligroso de todo esto es que, dentro de ese mecanismo, se empieza a perder el amor.
Sí, me enojé. Tuve reacciones menos buenas (no malas) o menos comprensibles pero, tengo la completa certeza de que amé en cada instante, en cada mínima célula a ese ser que elegí y que elijo cada día, porque cada vez que miro sus ojos me encuentro.
Sí, ame realmente hoy.
¿Que pasaría si hoy fuese para siempre hoy?
Y ahí ya no sé qué responderme...porque uno suele actuar como si el tiempo se amoldase a uno.
Nos peleamos como si tuviesemos la eternidad para pensar.
Nos agotamos en idioteces, como si mañana no llegase nunca.
Perdonamos o no, como si bastase sólo eso para que los demas sigan viviendo.
Y a veces, corremos el riesgo de creer que podemos tener el control.
Y la vida, suele ser un poco mas que eso...
Pero para entonces, ya me dormí."

Entonces, después de leerlo, releerlo, digerirlo y tenerlo bien estudiado, me digo que seguramente, con cambios más o cambios menos, las cuatro primeras preguntas son las mismas para casi todos nosotros. Por ahí no son las ventanas, y sí es la alarma del auto, pero estamos todos más o menos en la misma superficialidad.
Ahora, de ahí en adelante, la cosa está muy bien... y se pone interesante.
"¿Fui fiel a mí mismo?": Creo que fue Dalmiro Sáenz el que dijo que, para ser fiel, debe existir la posibilidad de una infedelidad. Es muy fácil ser fiel cuando uno no tiene oportunidades de engañar. Eso, en el ámbito de una relación, es mucho más fácil de demostrar. La fidelidad se pone a prueba cuando existe alguien más que trata de seducirnos. Pero, en este caso, la fidelidad, me parece, está puesta a prueba por nuestra pareja. Uno siempre está seguro de la fidelidad para con alguien más.
La cosa se pone un poco más profunda cuando la posibilidad que existe de ser infiel es con uno mismo. Cuando uno "cede" a algo que va contra sus creencias, contra sus principios, o contra su forma de ver las cosas, uno se tranforma en infiel a sí mismo. Se puede ser fiel a uno mismo, pero es mucho más complicado, porque no hay una segunda persona que nos haga ver lo bueno que tenemos. Sólo estamos nosotros, jueces y partes de un juicio interno, cruel, íntimo.
Si uno se es infiel... es mucho más difícil perdonarse después. Uno queda preso de esa infedelidad y subsiste luego con su propio dedo apuntándose acusadoramente... uno no escapa de sí mismo, es lo maravilloso de pensar.
"¿Amé realmente hoy?": acá es mucho más simple la respuesta, porque es una respuesta de "Sí o no". Debería ser, siempre, "Sí". La noche en que, al acostarnos, sabemos que no amamos ese día, ya no amamos más. El amor perecedero, el amor que ya no es, el desamor, es un sentimiento tan fuerte como el amor liso y llano. Se ama, o no se ama. Así de simple. Si uno, como dice Palla, tiene reacciones "menos buenas" o menos comprensibles, aún está amando. Si uno no ama, le dan lo mismo las acciones hechas. Y discrepo con Palla en una cosa: amar no es encontrarse en los ojos del otro, sino que el otro se encuentre en los nuestros. Y cuando los dos nos encontramos al mirarnos, sabemos que vale la pena seguir amando.
"¿Qué pasaría si hoy fuese para siempre hoy?": Acá, la respuesta depende de cómo hayan sido las respuestas anteriores. Sería insoportable vivir un día eterno sin amar o sin ser fiel a uno mismo.
Ahora, si las dos respuestas anteriores fueron "Sí, me fui fiel" y "Sí, amé hoy"... quizá, no esté tan mal después de todo revivir este día.
Pero, de ser un día eterno... tendría que levantarme de nuevo a ver si cerré la llave del gas.

jueves, 10 de enero de 2008

Quattordici

¿Qué seria de tu felicidad, radiante astro, si no tuvieras aquellos para los que brillas?
Friedrich Nietzsche


La alegría de los primeros días se va perdiendo con el correr del tiempo. Uno no puede estar alegre todo el tiempo, porque tampoco es muy sano. Uno corre el riesgo de ser tomado por idiota.
Como si fuera agua entre los dedos, la alegría de los primeros momentos fue dejando paso a algo mucho más perfecto, mucho más emocionante.

Jerome Salinger dijo que la diferencia entre la alegría y la felicidad, es que la primera es un líquido, mientras que la segunda es un sólido. Es una imagen muy precisa. La alegría se nos evapora de un momento a otro: por la mañana podemos estar muy alegres, y por la tarde ya no. Sin embargo, el sólido, la felicidad, nos queda siempre. Aunque suene extraño, podemos estar felices, y no alegres.
Podemos ser felices sin estar con una sonrisa en el rostro. Podemos ser felices aún llorando. La felicidad pasa por otros lados además de por los gestos.
Puedo estar enojado, pero no por eso dejar de ser feliz. Puedo estar pensativo, y seguir sientiéndome muy dichoso.
Puedo ser muchas cosas que no aperenten felicidad, pero sin embargo, estoy completamente feliz.
La felicidad, decía, no pasa sólo por los gestos. La felicidad trae aparejada una cosmovisión completamente distinta, uno ve cada cosa con otros ojos. Toma la vida con otra poesía.
Los problemas imposibles siempre tienen una pequeña esperanza de solución. Las discusiones son mucho menos graves, y pueden arreglarse en una charla más tranquila después. Los abrazos son mejor bienvenidos, y las palabras son más suaves en nuestros oídos. La felicidad no deja lugar a dudas. La felicidad nos completa... y nos trae muchas más veces alegrías.

Éste tiempo, éstos últimos catorce meses (los primeros desde nuestra era, amor), son los meses en que más feliz me he sentido. Y sin embargo, muchas veces me vieron como si no estuviera alegre.
Ese estado de solidez emocional en el que me (paradójicamente) sumergí desde hace un año y dos meses, es un estado que no había expermientado con ésta plenitud. Es simplemente, saberme en el terreno sólido de la felicidad.

Puedo estar riendo, puedo estar llorando; puedo estar enojado con el mundo, o peleado conmigo mismo: pero no dejo de estar feliz por eso.

Dicen que sólo puede ser feliz quien posee lo que quiere, y (también) quien sabe, por sobre todas las cosas, amar. En mi caso, estas dos consignas se unen en una sola persona. Porque sí, porque es lo que siempre quise, y porque es con quien realmente aprendí lo que es amar.

Hoy, en esta especie de sub-aniversario, además de estar feliz, estoy alegre. Sé que hoy va a ser un día en el que nada me puede hacer sentir mal.
Simplemente, voy a tener que repetir el ritual de todos los días: dentro de seis horas, cuando me despierte, voy a abrir los ojos y dar gracias porque estás conmigo mi amor.

Felices (y alegres) 14 meses juntos!

lunes, 7 de enero de 2008

El fin de las aceitunas negras

Lo mejor que tienen las reuniones de amigos, no es ni la picada, ni el asado, ni el vino, ni nada de eso. Nosotros no nos reunimos para comer, ni nos reunimos para saciar ningún otro apetito que el intelectual. La gastronomía queda supedita al ansia por saber. Un café no se toma... un café se comparte. Es excusa de charla, de aguante, de psicología barata. Lo mismo pasa con la picada o el asado entre amigos. No importa qué se coma, si no por qué y con quién se coma.
El sábado pasado nos volvimos a reunir (como si no nos viéramos nunca... je) con los chicos de la secundaria. Y fue así. Fue por el hecho de que queríamos estar. Ni más ni menos. Había picada, es cierto, y los seis que estábamos (siempre hay alguno que no puede llegar) nos reunimos en torno de los salamines, el queso y las aceitunas, lo admito. Pero no importaba comer. Daba lo mismo que hubiera pizza, o sandwiches de miga. Porque el amigo comparte, así hubiera sólo un mísero pan árabe para comer. La razón para estar ahí era saber cómo estaban los demás.
Y así, entre rodajas de panes y fetas de embutidos, la charla pasa por todos los tópicos: no hace falta que sea un tema importante; la importancia, la relevancia de un tema es algo que va saliendo con el andar de la charla, con el correr del frasco de aceitunas hacia su inexorable fin.
Entonces, el que uno de nosotros no haya tomado una cerveza en la cena (a pesar de ser un hábito casi religioso) para agradarle a alguien del sexo opuesto, es el puntapié para analizar el cambio. Y analizarlo en todos sus aspectos.
El cambio por el simple hecho de cambiar no está bien visto. El cambio contra las creencias propias (o ajenas, muchas veces) tampoco. Y sin embargo ¿Por qué cambiar?. Y ahí se disparara otra charlar. Y esa dispara una nueva.
Y cada charla cierra su ciclo con un nuevo chiste, con una nueva burla. Pero está bien, y está permitido. Así es el procedimiento de nuestras reuniones (no digo de mi grupo de amigos, aunque es una buena especie de sinécdoque). Todos nos sabemos capaces de burlar, y todos merecemos ser burlados.
No importan los temas, ya lo dije. Hasta el sonido de un recital visto hace un tiempo puede ser presa para estos leones pseudo-filósofos en los que nos convertimos cuando hablamos.
Porque el aperitivo es ese: hablar. Pero no hablar gratis. Cada palabra que se pronuncia encuentra un eco que la ratifica o la rectifica. Y cada eco cachetea la charla hacia una buena y nueva dirección.
Y así, con las aceitunas bajando, y los quesos acompañando panes y bondiolas, los temas se analizan, se escurren, se seccionan... y hasta se les practican autopsias, cuando las charlas, por un nuevo golpe de alguno, nos lleva al mismo punto de partida: "Che... ¿en serio tomaste nada más que gaseosa?".
Es así, así fue desde que recuerdo. Y así será siempre. Aún cuando no tengamos más aceitunas negras...

jueves, 3 de enero de 2008

Lady M.

Lady Mermeladita es una princesa sin reino oficial. Y es princesa por decisión propia: ella sabe que puede ser una reina, pero no quiere perfiles altos.
Lady Mermeladita no tiene tiempo para amores truncos, ni romances pasajeros. Es una de las mujeres que ama con cuerpo y alma, y que se sabe más allá de los desenfrenos.
Es una mujer que corre libre como casi ninguna otra, pero que a la vez está atada a la persona que es. Vive siempre despacio, saboreando el gusto de las cosas, dedicándole el tiempo que cada una merece.
Lady Mermeladita es la última sobreviviente de las mujeres con poesía. Es una guerrera de la metáfora, es imagen pura.
Es la cocinera de manjares y delicias, sin dejar de lado la sal de la vida.
Es, Lady Mermeladita, una luz de faro en noche cerrada, un astrolabio dorado que roza mi norte.
Lady Mermeladita sale a caminar sin rumbo, pero sin perderse nunca. Camina mirando el sol, sin cegarse, de cara a sus rayos.
Lady Mermeladita "es"... y con eso basta. El mundo debería estar agradecido y rogar para que existan más como ella.



Claro... eso es casi imposible

miércoles, 2 de enero de 2008

El camello y la aguja

Tal vez no sea muy lógico todo esto. Tal vez las razones se escapen de las manos cuando uno quiera explicar. Uno siente. Y si siente, uno expresa. Pero es muchísimo más simple expresar que sentir.
Es mucho más fácil decir "te quiero" que realmente querer. Porque el sentimiento es complejo, y las palabras, maleables y falsables.
Será por eso, quizá, que en el mundo sobran palabras de amor, y falta gente que se desviva por amar.
Hay una excepción a todo esto: Es mucho más simple lastimar que decir "te lastimo". Aunque se lastime diciendo. Uno muchísimas veces no es consciente de sus actos. Y muchas veces, tenemos influencias sobre la gente, mucho más allá de lo que creemos.
Es tan fácil pasar del amor al odio, que asusta. Es más, estoy tentado a decir que es todavía más simple el odiar a alguien que alguna vez se amó. El sentimiento se magnifica. El encono es mucho mayor cuando quisimos.

Me lastimás... te lastimo.

Es que nos queremos demasiado.

Después de todo, sólo un idiota busca la lógica en los rincones del corazón humano...


(Y no, no estoy pensando en Palla)

jueves, 27 de diciembre de 2007

Caricias a mi ego

Gracias Palla, por haberme dejado entrar a tu vida...

La noche suele ser
un lugar terrible, mi amor,
si no esta tu pecho
para hacerle frente
Y si me faltan tus manos
en cada vuelta
que da la sabana
el desierto parece ínfimo
Y si no encuentro tus labios
sobre mi espalda
la noche es otra vez larga
y llena de rumores
Y cada borde mínimo
es una odisea de marea alta
donde navego a tientas
con mi boca triste y exhausta
Y la almohada es barricada
donde se atascan
los sueños sin sueño
las respuestas sin preguntas
de las horas descarriadas
la noche suele ser
un lugar terrible, mi amor,
si no esta tu pecho
para hacerle frente

Mariana Alejandra Serra (Palla) - 27 de Diciembre de 2007

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Postito

Estaba escuchando la publicidad esa que dice "cuando algo es bueno, la gente lo pone en diminutivo, por eso para vos tenemos este plancito..." y ahí empieza a vender su producto.
Sin embargo, para mí, el diminutivo tiene otros usos... y denota muchas más cosas:

1- En la comida: El diminutivo es sinónimo de gordo. Todo gordo que se precie de tal en algún momento de su vida dijo algo así como "me voy a comer un pollito". Vamos gente! Un pollito es comida para cuatro!!! (N de R: Sí sí, yo también lo dije!). Obviamente, el gordo detesta el termino "galletita"...

2- Con la palabra "ropa": Es sinónimo de, en la mujer, un gato "Papi, ¿dónde dejo la ropita?" y en el hombre, de lascivo libidinoso "Sacate la ropita... (y dejala ahí)". Obvio, la excepción es cuando la ropa es de pequeño tamaño de por sí, como por ejemplo, la de los bebés.

3- En el ámbito laboral: Un trabajito que te de tu jefe, nunca te va a llevar menos de 3 horas! Y, claro que sí, siempre se te dará cuando queden 3 minutos para que te vayas...

4- Como forma despectiva: ¿quién no oyó hablar de el noviecito de tal, o el cochecito de tal otro? Señora, por más que sea una canita al aire, si su hija sale con, por ejemplo, Felipe Contepomi, no es el noviecito. Y si la pasan a buscar en un BMW, tampoco es un cochecito. Noviecito soy yo... y cochecito es mi Senda!

Y así estoy seguro que hay muchas más!

¿Alguno que me de una ayudita?

viernes, 21 de diciembre de 2007

Lontano

Sólo me hubiera gustado que, ahora que me veo menos, no me noten tanto...

Era más fácil notarme cuando me veía desde lejos... y sin embargo, pocos lo hicieron

Termópilas

No importa que sean más que yo. No interesa que sus flechas oscurezcan de a ratos el cielo. No importa que ellos se crean superiores. No hay razones para creer que me van a doblegar.

Yo sé que tengo mi Esparta por la que voy a pelear.


Y voy a volver siempre a ella...


Con el escudo en la mano... o sobre el escudo

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Postales

Anoche no hubo sombras, ni ruidos infernales. No hubieron voces que hablaran desde lejos. Ni hubo fuegos de artificios. Anoche el monstruo durmió en paz, después del festín de los últimos días.
Hoy habrá, seguramente, piruetas infernales y campanas repiqueteando. Hoy el día será una excusa más, para llegar a la Dama Negra.


El mismo rostro, la misma piel. Los mismos susurros entrecortados... el mismo sentimiento agigantado

Chuang Tzu

Hay veces en las que me fagocita el personaje


Y entonces soy el personaje.


Creo que, definitivamente, el personaje terminó por ser yo.

martes, 18 de diciembre de 2007

Test para ir al espacio (o tempo rubatto)

Tengo ganas de volar, de abstraerme, de escaparme. De dejar de ser para volver a ser yo. De imaginar planeos interminables y piruetas inolvidables.
Tengo ganas de salir y dorarme con el sol, de ser una sombra blanca.
Tengo ganas de que el barrio se haga recuerdo a mis pies, de volver a oler esos aromas de mi infacia.
Tengo ganas de retorcerme, de exprimirme, de negociarme. De salir a recorrer páginas blancas y encontrar la lubidulia de Girondo. De perderme en el jardín de al lado, de sentir.
Tengo ganas de cambiarme y ser el mismo, de flotar, de ventearme. De recorrerme de memoria, de saltar, de explotarme.
Tengo ganas de girar, de rodar, de tumbarme. Tengo ganas de que el día deje de estar en Mi Menor. Tengo visiones de un vuelo perfecto.

Tengo ganas... así de simple

viernes, 14 de diciembre de 2007

Fichas caídas

Tengo:

- Tres trajes
- Más de cuatro corbatas
- Dos sacos "sport"
- Casi tantas camisas como remeras

...









Empiezo a pensar que ya no soy un chico...

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Ahora sí, Julia! Por fin...

Promediaba la clase de Lingüística allá por el 2004. Si hay una materia de la que no entendí ni Jota (justo yo, queriendo estudiar letras), esa materia era Lingüística.
Recuerdo estar en el salón de actos de la facultad, atestado de gente, un sábado, pasado el mediodía y con mucho calor.
Entre la somnoliencia que viene después de comer, y lo sedante que es escuchar (sin entender) a alguien hablando de gente que uno no conocía hasta ese momento, se me filtró una frase.
La profesora hablaba de una tal Julia Kristeva. Al parecer, la tipa es importante, porque ya llevaban disertando sobre ella casi una hora... cuando de pronto, escucho lo siguiente:
"...(ruido de fondo)... por eso, según Kristeva, el autor sólo puede escribir algo de buena calidad estando muerto. Sólo con el autor muerto la obra vale la pena; por eso las épocas de guerras o de crisis son las mejores para las obras artísticas..."
¿qué? ¿Cómo? ¡¡¡¿Cómo es eso de que alguien muerto escribe?!!!
Fue el pie para que me vaya. Junté mis cosas, me paré y, todavía con eso dando vueltas en mi aturdida y desconcertada cabeza, me fui del salón.
Evidentemente, dejé la materia, aún con buenas notas en los parciales sin entenderlos.

Pero es recién ahora, tres años después y en otro estadío de mi vida, que la entiendo.
Estoy más vivo que nunca. Y no puedo escribir. Tengo a mi amor, a la mujer que siempre quise, y no puedo escribirle. Es mucho más fácil hablar de cualquier cosa cuando eso nos falta. Es de mucha mejor calidad un poema al amor imposible.
Y de ahí, parto hacia todos los aspectos de mi vida. Porque el amor es el eje central de cualquier existencia. Sin amor uno, simplemente, no es. Sin amor, uno está muerto...

Por eso, te pido perdón Julia. Tardé en descubrirlo. Para eso, tuvo que venir la persona indicada y hacerme renacer.

Espero nunca volver a escribir algo bueno... prefiero seguir viviendo.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Genesis

Por qué empezar un blog? Por qué llenar aún más de palabras este mundo atiborrado de palabras inútiles e inconexas que es la Internet?
Tal vez, sea por esa necesidad que se tiene de querer sacar lo que uno tiene dentro. No sé cómo llamarlo, así como tampoco creo que sea una sola cosa. Podrían ser muchas: amor, alegría, pena, bronca, reflexiones, autoconvencimientos.
Lo más probable, es que esto sea el cable a tierra que alguien como yo tiene para no reventar con tanta pavada que lleva dentro.
Tal vez sea una especie de búsqueda de un alter ego más tranquilo... o más nervioso.
Pero quizá esto no sea más que otro lugar para pasar el tiempo. Pero distinto. En lugar de leer, escribo, cuento, digo, imploro...

En fin... es empezar un blog sólo por contar....