martes, 23 de septiembre de 2008

El último mojón

Las luces bajas del auto alumbraban muchísimo en la oscuridad total que cubría la ruta esa noche. El crepitar de la lluvia sobre el parabrisas y el vaivén de las escobillas eran casi hipnóticos. Sólo la radio rompía esa cosa cíclica que tienen los viajes solitarios en la ruta: el asfalto siempre parece el mismo, los árboles al costado de la carretera bien podría ser siempre el mismo repetido hasta el hartazgo, el cielo siempre negro, siempre la misma lluvia...
El arma descansaba todavía cargada y algo caliente sobre el asiento del acompañante, como irónicamente. Tantas veces ese asiento había soportado el peso de ella, y ahora se veía resignado bajó el liviano peso del arma que la había ultimado.
Él iba sumido, ahora, en sus pensamientos. Sin pensar en nada, y pensando en todo a la vez. Las últimas palabras que le dijo eran promesas de amor eterno. Había sido dulce, como nunca lo había sido antes. Justamente él, que era el mejor en lo suyo, se caracterizaba por ser el más frío. Pero esta vez había sido distinto. Esta vez, el valor del premio era mucho menor a la pérdida en el juego.
Ella no había gritado, no había llorado, no se había resistido. La sorpresa en su rostro había durado hasta el último minuto. Hasta que sus ojos se vaciaron de vida, su rostro había implorado por una explicación, pero su boca no se movió: no había emitido palabra. Sólo un brillo en los ojos, sin llegar a ser lágrima, había denotado su dolor. No miedo por saberse al borde de la muerte, sino dolor por saberse traicionada.
Ahora, de camino a su casa (solía decirle guarida bromeando con sus amigos, pero internamente, hoy no quería usar ese término), él también tenía los ojos vidriosos. Los nudillos estaban poniéndose blancos debido a la fuerza con que tomada el volante. Iba calmo, o eso aparentaba. La vista fija en el camino, el pie firme en el acelerador. La ruta pasaba, y él la imaginó como metáfora de su vida. Kilómetro tras kilómetro, sentía que su vida estaba llegando a su destino.
Un bache en la ruta lo devolvió a este mundo. E instintivamente, miró al asiento de al lado. Silenciosa, el arma cargada lo obrservaba como el clérigo escuchando confesiones. Ambos sabían que no iba a repetirse algo así, pero a la vez, sabían que no era posible seguir de esa manera.
Tomó el arma, y pasó el pulgar por el seguro. Era muy extraño sentir tanta afinidad con algo tan terrible. Sentía que había nacido con un arma en la mano. Sentía el acero como uno más de sus dedos. Sentía la culata como parte de la palma de su mano. La naturaleza con la que manejaba el arma sería alarmante para cualquier otra persona. Pero él era conciente del poder que tenía en tan poco peso.
Jugó con el arma unos kilómetros (ya casi se le hacía imposible contar el tiempo en minutos), y la volvió a dejar sobre el asiento derecho. La radio cambió una vez de ritmo musical, y se le hizo insoporable. La apagó, pero esto fue demasiado.
En su cabeza, dentro suyo, la música dejó de sonar para escuchar los sonidos irrevocables de unos kilómetros atrás. Su voz (la de él), diciéndole que la amaría tonta y eternamente, mientras le acariciaba el pelo negro. Sus ojos (los de ella) llorando sin sonido y sin lágrimas, como esos gritos no lanzados de las pesadillas. Su arma (la de él) iluminando por última vez el cuarto. Su vida (la de ella) escapándose de este mundo.
Miró hacia el espejo derecho del auto. La lluvia estaba parando, las gotas de la ventanilla derecha le asemejaron el rostro pálido de la mujer que en ese preciso instante, ahí, en ese kilómetro, estaba a una hora de distancia, desangrada en una habitación todavía tibia.

Puso las balizas y acercó el auto a la banquina derecha. La lluviá volvió a caer fuerte.
Desde afuera, sólo se veían las luces bajas iluminando hacia adelante una banquina silenciosa, la luz intermitente de las balizas a los costados y la suave luz azul de la radio del auto.

Y de pronto, la luz del último disparo que él dio.

viernes, 19 de septiembre de 2008

EL Vaso y la Sien

El vaso estaba servido y sentadas a la mesa dos o tres sombras anónimas que divagaban en una charla con cierto aire intelectual. Mientras tanto, mi mirada sigilosa iba captando lo que me rodeaba.
El ventilador de techo hacía intermitente la luz en una atmósfera de humo y calor. Las luces de la calle parecían ajenas a la escena.
El primero de los arlequines (uno gordo y con el tiempo encima), se levantó a cerrar la ventana. El segundo, más flaco y calvo, rebuscaba en su bolsillo, tratando de encontrar un nuevo cigarrillo. El tercero, joven y sereno, tenía la mirada perdida.
Ahí era el tiempo. De un movimiento preciso tomé el vaso (el licor que estaba dentro no parecía muy sano). Miré alrededor y me mojé los labios. Desde ese entonces me hice adicto. Y quería más.
Pero ingenuo como siempre, caí en la trampa.
Una estruendosa carcajada se oyó detrás de mí. El gordo se había dado cuenta. El frío del acero en mi nuca era casi tan amenazador como las miradas de los otros dos, que ya habían vuelto a este mundo. Y sus palabras…
-“¡Ay, pendejo..! ¡Como si no supieras que tendrías que haber arrastrado el culo un poco más! Sabemos que preferís la merca ya empaquetada. ¡Qué boludo sos!” Mezclaba el gordo y me daba a cortar.
Yo miraba todo. Los tres mercaderes me rodeaban. La vida se me extinguía, podía sentirlo. Aunque…
De repente, las sirenas inundaron la habitación. La voz del megáfono era clara. ¡Verdad o consecuencia mi amor!
Toda la calma se convirtió rápidamente en un quilombo de gran alcance. Las balas comenzaban a silbar.
Todo confuso. Gritos, tiros, todo en una.
A lo lejos, los bigotudos tiraban, quién sabe si bien o mal.
Entonces un grito. Y ahí como si nada, el gordo en el piso, sintiendo que la vida se le iba por el agujero en la frente. Me clavó la vista: “Pendejo, todo esto es por vos...” Y cruzó la raya. Así nomás.
Los otros dos, cagados como lombrices, tiraron los fierros y murieron por voluntad propia.
Pensé rápido, corrí aún más. Me pareció sentir el auto detrás de mí.
Llegué y llamé a la puerta. Allí salió ella, con sus grandes ojos marrones y su cara de asombro. Me abrigué en su pecho.
Esa noche dormí entre sus piernas, meditando.
Ahora sabía cómo iba a terminar. Viejo, gordo y con un tiro en la sien.

martes, 16 de septiembre de 2008

¿Esto es la justicia poética?

El jurado, que fue aquí citado
En ejercicio de sus facultades
llama al banquillo de los acusados
a Don Pan, con el fin de condenarle

Que aún sabiendo que el robo es ilegal
y es castigado con pena de prisión
no dudó en arriesgarse a tomar
la bolsa ajena de sobre el mostrador

Por esta causa, motivo y situación
este tribunal propone castigar
al acusado culpable de esta acción

Privándolo de toda su libertad.
Constando en actas esta resolución
Declarando CULPABLE al señor Pan.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Revelación

¡Qué duro es esto de ser sólo un ser humano común y corriente!

La tele: fuerte, la cerveza: fría y los homosexuales: locas locas!

Panito: Che, hoy es el casamiento de Piazza

XXX: ¡Ay sí! vi en la tele. Me parece bárbaro. Me cae muy bien. Me parece perfecto que se muestren así como son los dos, sin problemas.

Panito: ¿Y qué problemas van a tener?

XXX: Y... No sé. Viste que como son gays... Pero está bueno que lo digan así, abiertamente, y que no tengan problemas para nada...

Panito: ... No pienso contestar más nada...

¿No es hora ya de que dejemos de asombrarnos porque un homosexual se muestra tal cuál es? Digo... Nadie va por la vida declarándose heterosexual ¿no? Entonces, ¿por qué sí o sí tienen que hacerlo los homosexuales? Después de todo, ya sea una elección de vida, o algo de nacimiento, es cuestión suya.

Me suena tan discriminatorio el decir "qué bueno que vayan así por la vida sin problemas de ser homosexuales" como decir "sos un puto de mierda". O como decir: "No, si a mí me caen muy bien los judíos. Tengo amigos judíos". ¡No! Eso es lo mismo que decir "los judíos son diferentes, pero bueno, los aceptamos".

El mundo avanza. Hay miles de cambios. Pero en tantas cosas, seguimos como hace muchísimos años.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Minhistorias

I

Vía aérea, la empresa Aires del cono Sur despacha como carga un perro. El destino del animal es Ushuaia, en bodega presurizada y acondicionada. En la ciudad austral, una anciana espera con ansias a su Chiquito (tal el nombre del perro, como todos los perros de ancianas).
Al llegar el vuelo, los empleados de la parte de cargas de ACS encuentran que, lamentablemente, el animal está muerto en su jaula. Se asoman al hall del aeropuerto, y ven a la anciana, medio encorvada ya, buscando entre las valijas que pasan en la cinta sin fin (cada vez quedan menos, Chiquito ya debe estar por aparecer), la jaula en donde viajó el animal. Los empleados de la línea aérea se apiadan de la viejita, y salen en busca de un animal igual al que se encuentra en la jaula. Por esas bondades del destino, ven a uno en el estacionamiento del aeropuerto. No pueden creer su suerte: el perro encontrado es exactamente igual al que yace muerto en la jaula. Es más, los empleados de ACS empiezan a pensar que hasta debe pesar lo mismo que el pobre Chiquito.
Alegres, con la sonrisa a flor de labios, salen al encuentro de la anciana, llevando la jaula con el nuevo Chiquito retozando y jadeando dentro, entre asustado y ansioso por saber qué le pasará.
Llegan a donde está la anciana, y con mucha cortesía esbozan el ya ensayado: "Disculpe la demora señora, estábamos tratando de despertar a su perro".
La vieja empalidece y casi se desmaya al ver dentro de la jaula. Mirá asustada hacia todos lados. Los empleados, temiendo que haya descubierto el fraude, intentan un tímido: "¿Algún problema señora?". A lo que la anciana, con el último aliento que parece quedarle les contesta: "Sí, no entiendo nada. Chiquito murió ayer en Buenos Aires. Mi familia me lo envió para que yo lo entierre aquí en el sur, en donde había nacido..."

II

Alejandra es una chica hermosa. Alta, esbelta. El pelo moreno rizado le bañaba los hombros. Tenía ojos marrones y una mirada intensa. En conjunto era una mujer que llamaba mucho la atención. Era saludable, hacía ejercicios y comía sano. Era, sobre todo, una mujer buena, de las que vale la pena tener al lado.
Sin embargo, nunca había tenido una relación amorosa duradera. Se había enamorado alguna que otra vez, y se sentía atraída por muchísimos hombres. Y éstos por ella. Pero Alejandra tenía un problema: era alérgica al Ph de las feromonas que la atraían. En cuanto entraba en contacto con la piel de un hombre que la atraía, o la interesaba, Alejandra se llenaba de manchas en la piel, y se hinchaba como pan en el agua. Podía hablar con esos hombres, pero no por mucho tiempo, ya que las reacciones eran más lentas si "inhalaba" ese Ph, pero eran las mismas al fin.
Había probado con muchísimas cosas para tratar de anular ese Ph. Hasta había hecho bañarse en jugo de limón a Gastón, el hombre que más le llegó al corazón. Pero nada de esto había resultado.
La ciencia todavía no había llegado a crear algo que anulara permanentemente el Ph de las pieles que la atraían. Pero había habido algunos avances en los últimos años. Algunos desodorantes (carísimos todos ellos) tenían un efecto reducido de la cura para Alejandra. No anulaban el Ph, pero lo disfrazaban durante un par de horas.
Claro, para eso, Ale tenía que tener la suerte de conocer a un hombre con el poder adquisitivo necesario, el gusto por esos desodorante, y encontrarlo menos de dos horas después de salir de su casa. Y rogar que llevara consigo el desodorante.
Por las noches, Alejandra reza para que se encuentre algo para solucionar el problema de su alma. Y se duerme pensando en qué irónico es que Alergia sea un anagrama de Alegría

III

El lugar, el restaurant, era perfecto. El ambiente justo. Un poco de Jazz (algo de Porter cantado por Fisztgerald), luz tenue, poca gente, buen aroma de los platos, mozos atentos...

Pero lo más importante es que ella era perfecta. Había esperado tanto esa noche, que casi no pudo dormir una semana antes. Costó, pero lo había logrado. Corrijo: Todo en ella era perfecto. El pelo, rojo como el ocaso, estaba prolijamente peinado, con ese mechón que le caía entre los ojos de una manera tan casual que le había costado tres horas arreglarlo. Sus ojos verdes resaltados por el rimmel tan cuidadosamente aplicado. Su boca roja, como haciendo juego con su pelo, que invitaba a perderse en ella hasta el fin de los segundos. Su maquillaje tan meticuloso que casi no se notaba. Su vestido. Ese vestido que tanto había ansiado y que por fin encontraba una oportunidad para lucir. Sus curvas delineadas contra el resto del mundo dejaban en segundo plano todo lo demás. Su altura imponente, su paso seguro. Su dulce voz melodiosa. Todo. Completamente todo era perfecto en ella...

Y él la dejó de todas formas.

IV

Una chica, hermosa, alta, morocha, muy bien vestida, está esperando en la parada del 110. El día está nublado y hace frío, pero a ella no parece importarle. Mira ansiosa la avenida esperando que venga el colectivo. Llega el primer interno, pero lo deja pasar. Lo mismo con el segundo y el tercero. El cuarto, el quinto y el sexto corren la misma suerte. Empieza a llover, pero ella sigue sin subir a ningún colectivo.
Un policía se le acerca a preguntarle si se sentía bien, porque la había visto parada allí desde hace más de tres horas sin subir a ningún interno.
- "Estoy perfectamente" - Dice ella -" Espero al amor de mi vida. Me dijeron que iba a venir a la parada del 110 hoy"
El policía la mira extrañado y se aleja.
Pasan dos horas más, pero ella sigue allí, parada inmóvil mirando a la avenida esperando al micro que traiga a su amor.
Cuando empieza a hacerse de noche, se acerca a la parada un interno de la línea 162 fuera de recorrido. Se arrima al cordón y abre la puerta al lado de ella.
- "Llueve mucho " - dice el chofer - " ¿Por qué no subís?"
Ella lo mira inquisidoramente.
Se toma del pasamanos y sube. "de un peso" le dice mientras espera el boleto
"No" - Contesta él, admirando su belleza - "estoy fuera de línea. Para vos, el viaje es gratis."

V

El sueño de la vida de Jorge había sido llegar a ser probador de colchones en Sueñolindo, la empresa familiar desde hacía más de 50 años. Y lo había logrado. La noche anterior no durmió nada: no por la ansiedad del nuevo trabajo, sino para estar completamente preparado para su jornada. La cara de su padre no podía expresar mayor orgullo por su único hijo en cuanto vio entrar a Jorge con cara de dormido a la fábrica. Su primer día de trabajo sería sencillo. Probaría un colchón de una plaza, de 20 cm de altura. Si trabaja bien y dormía con fuerza, pronto llegaría a probar los colchones de dos plazas de 30 cm. Y si ponía muchísimo empeño en trasnochar, salir de fiesta por las noches y no dormir fuera del trabajo durante los próximos meses, seguramente para fin de año pasaría a probar los sommiers de resortes.
Sólo tenía que llegar demacrado y sin dormir cada mañana.
Obviamente, Jorge renunció a los dos meses. Ese trabajo no era para él.

lunes, 8 de septiembre de 2008

La visión de la Muerte

Nota del autor: Esto ya había sido publicado en un blog ya inexistente. Sé que no está ni bien escrito, ni es una pieza digna de algún libro de Poe. Sin embargo, quizá porque fue un sueño verdadero, quizá por algún enamoramiento sin sentido del autor con su obra, creo que "La visión de la muerte" merece un espacio en El Blog de Panito


Tic
Gonzalo se despertó sobresaltado. La oscuridad le oprimía los ojos. El sueño había sido mucho peor esta vez. Antes, por lo menos lograba despertar antes de que lo mataran. Hoy el sueño se había prolongado un poco más. Hoy había visto no sólo cómo había sido su muerte, sino cómo había sido todo después. Recordaba haberse quedado tirado en la calle, con el tiro en la sien, mirando cómo los autos pasaban en la avenida. Eso era de lo más extraño. Sabía que había muerto, sentía el calor de su sangre corriendo por la mejilla. Sentía cómo la vida se le iba, que ya no respiraba. Sin embargo, sus ojos habían quedado abiertos y él seguía mirando todo. Su vida ya no estaba, pero su vista seguía ahí. Y evidentemente, la parte del cerebro que registraba las imágenes también estaba funcionando. Era una tortura. ¿Por qué no terminaba de morir? Era peor esto. Saber que el mundo seguía ahí, con su lento girar de todos los días, pero su vida ya no ayudaba en nada a eso. Siempre había supuesto que el mundo dejaba de existir si él no estaba ahí. Ahora se daba cuenta de que no era así. Al fin lo había descubierto: el árbol seguía haciendo ruido a pesar de que no hubiera nadie para escucharlo. Y él seguía ahí tirado. Viendo la vida pasar a pesar de que la suya no pasaba. Era horrible. Descubría que su vida era sólo una más...

Tac
El relámpago afuera precedió al trueno como siempre. Gonzalo sentía su corazón golpear fuerte en el pecho. Acostado boca arriba en su cama, seguía si poder ver, aunque el rayo le había dado un panorama de cómo estaba su habitación. Tal cual la había dejado al dormirse un par de horas antes. Con las sábanas un poco más revueltas quizá, consecuencia del sueño. Se llevó las manos a la sien. Estaba húmeda, pero no era la sangre caliente, sino más bien ese sudor frío que le brotaba cuando soñaba eso. Cerró los ojos, era lo mismo que tenerlos abiertos, ya que no veía nada. Todavía tenía el refusilo del rayo en las retinas, por lo que aún podía ver su habitación iluminada de azul. Trató de contener la respiración, para lograr reducir un poco el golpeteo del corazón, pero desistió casi al instante de pensarlo. El estar sin respirar le hacía pensar que estaba muerto. Y en este momento necesitaba abrir los ojos para saberse vivo. Pero su muerte había seguido con los ojos abiertos, así que se obligó a quedarse como estaba. Después de todo, el golpeteo del corazón era reconfortante. La vena latiendo fuerte contra la sien también. Era lindo saber que estaba vivo. Ahora que conocía la muerte, la vida parecía más linda todavía. Otro trueno. Ahora no había visto el refusilo, y sin embargo, sabía que había estado ahí...

Tic
La sangre ya formaba un charco en el piso alrededor de su cabeza. Podía ver el borde del pequeño lago carmesí alejarse de él. Y la gente pasaba sin notarlo. Quería gritar, pero ni siquiera en los sueños los muertos gritan. Eso era lo más desesperante. Sentir la sangre caliente corriendo por la piel que se iba enfriando de a poco sin que nadie lo notara. Los ojos seguían fijos, seguramente vidriosos. Las pupilas comenzaban a dilatarse, casi podía sentirlo. En ese momento, cada centímetro de su cuerpo estaba completamente conectado a él. Sentía cada parte, cada célula. Sentía sus uñas, su pelo. Sentía todo. Y sin embargo, no sentía nada. Estaba muerto, desangrándose y viendo cómo no le importaba a nadie. Algo mal había. Dios no era tan malo como para hacer ver a alguien qué poco importaba su muerte. La desesperación de la inmovilidad era la última pulsión. Quiso gritar de nuevo. No pudo. La sangre comenzaba a acabarse...

Tac
Tenía que levantarse. Tenía que demostrarse a sí mismo que no estaba inmóvil, que la vena y el corazón golpeando no eran una ilusión. Tenía que pararse, encender la luz y darse cuenta de que todavía veía. Pero el recuerdo del sueño estaba tan patente que tenía miedo de no poder hacerlo y darse cuenta de que en realidad estaba muerto y no podía solucionarlo. Un nuevo trueno y la lluvia que empezó a sonar impertinentemente contra el vidrio de la ventana. Tenía que levantarse, y sin embargo no se animaba. El miedo a la muerte era más duro ahora que no sabía si estaba vivo o no. Estaba paralizado, sudado y con el corazón latiendo a más no poder. Notó que la mano le empezó a temblar. El corazón parecía querer escapar de su pecho. Los ojos ciegos buscaban la luz. El próximo relámpago lo animó. Se quiso poner de pie...
El corazón dejó de latir...

Tic

viernes, 5 de septiembre de 2008

Actualidad con Panito

En Negrita los títulos del diario. En Itálica, mis comentarios

"Prohíben a los médicos porteños usar el ambo fuera del hospital": La medida es para evitar que lleven de afuera gérmenes que puedan contagiar a los pacientes. Digo yo, ¿no es mejor hacer una ley que abastezca a los hospitales de antibióticos? Después, que se vistan como quieran!

"Cobos está dispuesta a volver a la UCR pero sin condicionamientos": Pregunto: ¿No es eso una condición? ¿Quién lo entiende vice?

"Todo planeado: Alessandra Rampolla confesó que está a dieta porque quiere ser madre en 2010": ¿Piensa comerse a un bebé en 2010? No me jodan... no va a hacer dieta para cuidar su figura...

"Ex funcionario detenido asegura que no tiene ninguna vinculación con la ruta de la efedrina": Según fuentes oficiales, declaró "¡yo sólo cobraba el peaje!"

"
Castigo mínimo: Méndez recibió sólo tres fechas de suspención por la patada voladora a Falcao": ¿Cómo mínimo? ¡está perfecto! Una fecha por cada costilla que le quebró.

(Fuente: www.minutouno.com)

"
Gaby Álvarez lanza su libro hecho en prisión": Lo peor de esto, más allá del shock de enterarme de que este muchacho sabe escribir, es que al parecer, le permitían salir de la cárcel para presentarlo... PERO SU ABOGADO NO LO DEJO... Gaby, con las regalías del libro, buscá otro leguleyo, porque este no te quiere nada...

(Fuente: www.infobae.com)

"
Aerolíneas: Auditores no encuentran 4 aviones": Chicos... ¿probaron mirando para arriba?

(Fuente www.criticadigital.com.ar)

"
Piden que se sancione una ley de protección para autistas":Los beneficiados no dieron notas ni hicieron declaraciones. Del gobierno se dice que fue la mejor marcha que les pudo tocar "no hicieron nada de ruido, ni se movilizaron a ningún lugar. Un ejemplo del pueblo que queremos" (perdón, pero un chiste negro tenía que haber)

(Fuente: www.clarin.com.ar)


"
No soy la cornudita conciente a la que engañas y te perdona": Tranquila Naza, todos sabemos que no tenés conciencia! De tenerla, ya te hubiera hablado hace mucho!

"
Diputados aprobó la movilidad jubilatoria esta madrugada" Sí, dijeron Muevan a estos viejos de acá que huelen a Heno de Pravia

(Fuente www.larazon.com.ar)

Mighty, mighty

¡Qué buena onda llegar a la oficina y que Pedro haya traído CDs de Earth, wind & Fire!

Mucho groove, mucha buena onda negra, mucho falsete.

Ideal para empezar un viernes gris y frío en la ciudad.

Ahora, las siete horas que quedan se pasan mucho mejor!

jueves, 4 de septiembre de 2008

No existe la mala publicidad ¿No?

Vuelvo de hacer mis cosas en el auto. De repente, al llegar a una esquina con semáforo, veo una publicidad gráfica (de esas que polucionan tanto esta hermosa ciudad) de un conocido Sanatorio de Buenos Aires. La describo:

Foto del sanatorio, flamante y nuevecito, con efecto de rompecabezas (la publicidad es como si fueran 3 fichas de un puzzle bien enganchadas entre sí). Hermoso el sanatorio eh!

Lo extraño, es la leyenda que reza:


Sanatorio X, ya lo reconstruimos.
Ahora sólo faltas vos.

(¿?)

¿No es muy negro algo así?

Digo, en este tren de publicidades nefastas, podríamos ver:

Velatorios Pichiruli, lo estamos esperando

Cementerio Jardín de paz La lucecita: Venga y descanse tranquilo en nuestras cómodas instalaciones.

Morgue Judicial: Todo lo que ud. esperaba en su vida... y más!

viernes, 29 de agosto de 2008

Inmobilus

Gira... corre de un lado al otro. Se golpea.
El tiempo es rápido, pero él lo es más. Parpadea, aplaude transpira.
Emite ruidos guturales. Esos ruidos primitivos, antiquísimos, salvajes.
Se tapa los oídos, se desgarra la piel con las manos. Se gasta las uñas en los brazos. Se fulmina.

La habitación no logra contenerlo. Él, testigo silencioso de los juegos absurdos de un Dios cansado de saberlo todo, se conforma simplemente con moverse así, como ahora, con toda la velocidad que le permitan sus miembros.

Mira su sombra: fiel contorno reflejado de ausencia de luz. Sabe que no es de allí, él pertence a otro lado. Sin embargo, las paredes (y su propia piel) le hacen ver lo contrario: en este momento, en este preciso instante, él está aquí, tan aquí como su sangre, salpicada en el piso y las paredes.

Nubla los ojos, se debate. Siente cómo los pelos de la nuca se levantan, cómo se le eriza la piel. Siente el frío temblor de sus muslos, y el sudor producto de sus movimientos.

Llora.

Irremediablemente, su destino es moverse. Y permanecer en el mismo lugar

Pregunta del día N° 18

¿Papa Noel es El Viejo de la Bolsa durante el resto del año?

Digo... como sólo trabaja en Navidad...

Besos y abrazos...

En Argentina se usa desde hace bastante, que tanto hombres como mujeres se saluden entre sí con un beso.
Otras culturas, otros países, ven en esto algo pseudo-homosexual. Para el argentino, el saludarse con un beso es algo de lo más natural: Somos mucho más apegados a los amigos, a los compañeros. Somos más demostrativos, exteriorizamos más...

Recuerdo cuando recién empezaba esto de que los argentinos se saluden con un beso, que en los partidos de fútbol internacionales, las hinchadas rivales cargaban a los jugadores argentinos que se saludaban así ante un cambio, o al final de un partido.

Sinceramente, ésta actitud está tan arraigada acá, que ya ni nos damos cuenta, ni nos molesta, ni nos parece para nada homosexual.

Sin embargo, hoy por la mañana algo me resultó raro, incómodo.

Fui hasta el baño a lavar mi mate para arrancar la mañana. Ya dentro del baño me encontré con alguien más, en el sector de las bachas, mientras él se lavaba las manos, y yo lavaba mi mate.

Lo que sigue, es lo que resultó raro, y que imagino, alguien de otro país miraría espantadísimo:

Entraron dos personas más y, como no las habíamos visto, nos saludamos. De repente, éramos cuatro hombres saludándonos con besos dentro del baño de caballeros...

No sé. Me pareció algo muy loco.

jueves, 28 de agosto de 2008

Emancipezación

En la oficina tenemos una pecera, con seis peces.

Hace dos o tres días, uno de ellos (Quevedo, que así se llama) empezó a no nadar más, y se "encallaba" en el fondo, y se quedaba ahí, como deprimido.

Para que no apeste a los demás peces, ante la posibilidad de que tenga algo malo, lo sacamos de la pecera y lo dejamos en un frasco con agua y un poquito de comida. Esto fue ayer a la tarde.

Hoy llegué a la mañana, y estaba nadando como si no tuviera nada.


Para mí que se quería ir a vivir solo. ¿Necesitaría su propio espacio?

Memento Musical

Desde que me desperté hoy estoy cantando "Bajo la rambla", y encima la versión de Los Perros (como si canturrear la versión de Bruce Willis fuera mejor).
No sé de dónde la saqué. No la escuché en ningún lugar, no soñé con estar en la rambla y detesto Mar del Plata.

¿Por qué será que siempre se nos pegan esas canciones pedorras? Porque, ok, ponele que esté bueno escuchar eso en alguna situación... pero ¿todo el día? ¿No es como una tortura inconciente?

Suelen pegarse esas canciones que jamás cantaríamos a viva voz estando solos. Nunca se me pega una canción de los Beatles. Siempre es algo así.

Tal vez sea la forma en que tiene el cuerpo de asquearnos de ellas como para que no queramos escucharlas o cantarlas nunca más (algo así como darle de fumar un cartón de cigarrillos de corrido a tu hijo si lo encontrás fumando).

Pero, mientras tanto, es muy molesto.

Y ahora me voy

Me encuentro soooloooo, sin un amooooooor / me encuentro sooolooooo, bajo la rambla estooooy...

miércoles, 27 de agosto de 2008

Ao Vivo

Charlando un poco con Kadysha hoy mencionó la frase "gente que hace playback en la vida real".
Creo que ella lo decía por otra cosa, pero me hice disparar hacia el lado de la gente que realmente tiene un personaje grabado previamente, y se limita a, en la vida real, ir pasando de un track a otro sin ponerse a pensar siquiera si la grabación condice a la conversación actual.

Creo que todos, en algún momento, hicimos playback de nuestra vida. Porque sencillamente, en muchas situaciones es mucho más fácil o más políticamente correcto el recurrir a frases hechas, lugares comunes y a respuestas que no nos comprometan.

La cuestión es cuando ese playback es un disco eterno. Como un loop que se repite hasta el infinito, nuestro disco grabado nos llena la vida sin permitirnos vivirla en vivo y en directo. Y eso es malísimo.

Por eso, es mucho mejor el show en vivo. Vivir la vida improvisando de vez en cuando no está mal (Obviamente, ser un improvisado también es horrible, ambos extremos son aborrecibles). Pero que la gente sepa qué es lo que vas a decir en toda situación, te convierte en una persona muy poco interesante.

Y para ese tipo de personas, ya tenemos la televisión.

Propongo definitivamente destruir los discos de nuestros personajes, y desafinar en vivo, pero con honradez.

Un desperdicio...

En el español, sólo hay dos palabras que terminan en "ñía".





Y tengo muy pocas oportunidades de usar "Hurañía"...

martes, 26 de agosto de 2008

Pregunta del día N° 17

¿Por qué será que las mujeres cuando se sienten tristes o abandonadas ponen música triste o de abandono?

Digo ¿no? Porque si estás deprimido, no pongas a Ismael Serrano, porque lo único que te falta es el revólver cerca...

Sería mucho más productivo poner algo bien arriba, como Los Auténticos Decadentes o algo así...

Bah... no sé. Me parece.

Yo no pondría un tango si me dejó mi mujer, se murió mi vieja y me abandonó mi perro...

¿Y uds?

miércoles, 20 de agosto de 2008

Panito was there

Odio infinitamente, pero como casi nunca odié a algo que no me haya hecho algo a propósito, la publicidad de una conocida marca de gaseosa (sí, la cola más vendida del mundo) en la que una chica apuesta con otras a que le da un beso a la oruga (un chico no lindo) si la gaseosa sin azúcar tiene el mismo gusto que la que sí tiene azúcar.

¿Sabrá la gente linda que se hace rica vendiendo este tipo de ideas lo traumático que es para la oruga (en este caso) pasar por esa situación? ¿Se darán cuenta de que esta lindocracia en la vivimos es una mierda para la gente que no está dentro de esa elite de belleza tan mentada que nos venden los medios?
¿O es que son tan débiles de cerebro como para no darse cuenta de la crueldad de su hermosa publicidad?

Mátense.

Estoy pensando seriamente en no consumir más de esa gaseosa.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Sí sos vos... yo te conozco!

Los momentos críticos de una relación están marcados, casi indefectiblemente, por palabras crueles. Todos decimos cosas todo el tiempo, pero en esos momentos, pensándolas o no, sabiendo su connotación o no, decimos cosas completamente hirientes.
De todas esas, hasta ayer, hasta un post de Lady Mermeladita, pensaba que la peor de todas las frases que le podemos decir a alguien a quien le tengamos cariño, afecto o incluso amor, era la famosa: "No sos vos, soy yo".
¡Qué cruel me parece esa frase". Porque nunca soy sólo yo. Siempre sos vos. Sos vos quien no supo hacer que te ame. Sos vos quien no supo mantenerme a tu lado. Sos vos, quien se va a quedar con todo ese amor que siente por mí en soledad, sin la parte amada, sin destinatario de suspiros...
El "no sos vos, soy yo" es algo que todos alguna vez hemos dicho, tal vez, queriendo suavizar la situación. Como queriendo usarnos a nosotros mismos de chivo expiatorio, como un último manotazo de ahogado para no herir más a esa persona que alguna vez amamos.
Pero no.
Si lo analizamos bien, es preferible no dar ese último mimo. No acariciar más, y decir, simple y directamente, que sí sos vos quien está fallando, y yo ya no puedo seguir así. Porque, de última, si YO no te amo más, el problema no es mío, sino tuyo. Vos te quedás así, en soledad, y sin perro que te ladre.

Esto era hasta ayer. Hasta ayer, yo no había pensado en una frase más cruel.

Hasta que encontré "Ya no te conozco" o su variante "ya no sé bien quién sos".

Esto es todavía más curel, más hiriente, más desalmado. Porque si no te amo más, es porque te conozco lo suficiente para saber que no sos la persona para mí. Si llegamos al punto de "No sos vos, soy yo" es porque ya nos conocemos sobremanera como para saber que ya no hay rincones en donde podamos amarnos.
Pero: ¿"Ya no te conozco"?
Es como volver al principio. Como decir que nunca pasó nada. Como volver al jardín de infantes y ver que no somos nada, y tenemos que buscar alguna excusa para conocernos, un juguete, un juego, algo.
Es volver a antes de la primera cita, del primer beso, de la primera vez que nos miramos a los ojos.
Es deshacer todo lo vivido, todo lo compartido, todo lo construido a la par.
Es la única acción que no debería pasar. Desenamorate de mí, pero por méritos míos. Desenamorate porque llegaste a conocerme tanto que sabés que no soy para vos. Pero no conocerme, es matarme de una manera muy sútil.

Amelie Nothomb, en Metafísica de los tubos, dice que un día se enoja con el hermano, y no lo nombra más. Y descubre de esa forma que sin nombrar a alguien puede hacerlo no existir. Imagínense lo que es desconocer a alguien...

Sigo buscando frases terribles para gente amada... Pero me parece que peor que esta, no va a haber...

martes, 12 de agosto de 2008

A veces me hago bien

Ok, admitámoslo: mi vida no es complicada. No tengo problemas físicos, no tengo problemas económicos (por lo menos no unos gaves, je), tengo al amor de mi vida a mi lado, trabajo en lo que me gusta, estoy en una banda de rock... Miles de cosas que hacen que mi vida no sea difícil de vivir.
Como se dice, nunca tuve que salir a "hombrear bolsas al puerto"; aunque cabe decir que tampoco es que el laburo me lo llevo de arriba.
Sin embargo, son pocas las veces que encuentro un lugar y un tiempo para mí solo. Siempre hay algo que hacer, o algo que ensayar, o algo que practicar... Ojo, disfruto de esas cosas. Pero no es algo que haga solo.
Por eso, quizá, sea que disfruto tanto el bañarme. Preparar la bañadera, llenarla con agua bien calentita, algunas sales (sí, mi lado metrosexual, por no seguirle la corriente a las malas lenguas), encontrar la temperatura justa y descansar bajo el agua. Todo eso hace que ese momento, así de chiquito, así de simple, sea infinitamente placentero.
Mi bañadera tiene algo de especial: cuando sumerjo la cabeza en el agua, se apagan todos los ruidos de mi departamento, pero por otro lado, se encienden ciertos ruidos de todo el resto del edificio. Algo así como lo que le pasaba a Constantine... pero sin el infierno...
Hoy, sin ir más lejos, ni bien el agua me tapó los oídos, comencé a escuchar más agua, como fluyendo. Como si una lluvia intensa se desatara debajo de mí, inasible, incontenible, pero completamente real.
Los que me conocen saben que si hay cosas que me atrapan y me obnubilan, esas son el fuego y el agua. No puedo evitar quedarme horas si es posible mirándolos. Quizá sea eso de ser constante y cambiante a la vez. De ser siempre el mismo fuego, pero nunca la misma llama; siempre el mismo mar, pero nunca la misma ola.
Entonces, hoy no sólo me relajé con el agua que me rodeaba, sino con el fluir de ese otro agua distante, vaya uno a saber de qué departamento. Ese arrullo líquido que relajaba todo lo que podía mi cuerpo cansado.
Entonces, encontré que podía hacer cosas que de no estar en el agua, no podría hacer. Comprendí que si prestaba mucha atención, podía localizar el sonido de mis latidos. Sincopados, cada vez más lentos, acompañando ese estado de paz en que me adentraba.
También noté que si quería, podía elevar el sonido de mi respiración (que se entienda, no respiraba más fuerte, simplemente, oía más mi respiración) por encima de ese sonido de latidos. O, también a voluntad, dejar los dos sonidos casi al mismo volumen, y combinar los latidos en mi pecho con el aire entrando y saliendo de mis pulmones: Cinco latidos inhalando, cinco latidos exhalando.
Así fui conciente de que tenía otro grado de dominio de mi cuerpo. Uno mucho más profundo.
Y así me entregué al simple, básico y necesario hecho de respirar.

Entonces, una vez con todo eso ya controlado, pude liberar un poco más el pensamiento, y rever todo. Y cuando digo todo, es precisamente eso...
Pude pensar en las cosas que ya logré en mi vida, en las cosas que voy a lograr, en aquellas que jamás voy a alcanzar.
Pensé en mi familia, en la que está y la que no está. Y qué orgullosos y / o decepcionados pueden estar del hombre que soy.
Pensé en mis amigos, también en los que están y los que no. Pero más en los que están, que son los que fueron quedando a través del tiempo, a base de imponer su cariño por sobre todas las demás cosas.
Pensé en mi amor, en ella, como siempre pienso. Pero no había mucho que meditar ahí: pocas veces estuve tan seguro de algo en mi vida. Sólo me basta con saberla feliz.
Pensé en olores, en sabores en gustos. En viejos paisajes conocidos, en nuevos lugares que voy a conocer. Lo mismo con los rostros y la gente nueva.
Pensé, pensé y pensé.

Entonces me ducho, como para volver al mundo (tampoco hay que abusar de los paraísos). Y me puse a escribir.

Sin sentido, como siempre. Sin ningún punto de vista, ni ninguna opinión.

Sólo por contar...

viernes, 8 de agosto de 2008

Feliz asustario

Me da mucho, pero mucho miedo, que el feliz cumpleaños tenga la misma música en todos los idiomas...

Pregunta del día N° 16 (temática)

Hoy pregunto sobre uno de los programas paradigmáticos en mi infancia: El Show del Chavo del 8

- ¿De dónde sacaba dinero para vivir la Bruja del 71?

- ¿Cuántos patios tenía la vecindad? Porque siempre se mostraron dos, y a cuatro departamentos por patios, no entiendo cómo figuraban el 14 y mucho menos el 71 ¿no?

- ¿Cuál es la relación divina o satánica de la CH en los personajes de Gomez Bolaños? (N. de R: Chespirito era, a la vez, el Chavo, el Chómpiras, el Dr. Chapatín, el Chapulín colorado, Chaparrón Bonaparte... sin contar las palabras como Chipote Chillón, Chanfle... o a la Chilindrina)

- ¿Por qué los enamorados, como el Profesor Jirafales y Doña Florinda, nunca se besaban?

- ¿A ninguno de los mayores del programa le molestaba que los chicos fueran más altos que ellos?

- ¿Nunca Don Ramón tuvo que afrontar un juicio por maltrato de menores, debido a la forma que le pegaba al Chavo?

Ya se me van a ocurrir más...

jueves, 7 de agosto de 2008

Sectarios

Estuve viendo mucha TV. Y ví que hay varias "nuevas" tribus urbanas, y que encima todas se pelean entre sí. Al parecer, ahora hay:

- Floggers
- Emos
- Chetos
- Cumbianchas
- Jackass (¿?)

y no sé cuántos mas...


La verdad, entraño los tiempos cuando los grupos que nos separaban eran Hombres y Mujeres

Ave Fénix

Están pasando tantas cosas, que como que me dieron ganas de volver a escribir...


I'm back baby

miércoles, 23 de julio de 2008

La hora señalada

Este blog agoniza. Los golpes de la vida, el sinsentido de la mayor parte de su contenido, los comentarios irónicos, los anónimos... Todo eso lo maltrató al punto de dejarlo al borde de la muerte.

Loca vida la de un blog, ¿no? Por más empeño que uno le ponga, llega un momento en que sucede una u otra cosa que lo lleva bien a ya no resultar interesante para la gente que lo lee, o bien no resultar interesante para quien lo escribe. Y no hay peor agonía para un significante que carecer de significado.

Está siendo el caso (o los dos a la vez, que es mucho peor), de sólo por contar.

Quizá sea la hora del tiro de gracia. No me animo, porque disfruté de muchos buenos momentos escribiendo (siempre disfruto de estas cosas). Pero tal vez sea necesario.

Este sería el segundo blog que mato, prácticamente por el mismo motivo.

Quizá pueda volver a renacer en otro, con el mismo nombre... o no.

Por ahora, vamos a dejarlo en reposo unos días, a ver qué pasa.

Sinceridad de doble interpretación

Se dio esta situación ayer a la tarde en la oficina:

En horario de trabajo, irrumpe el director general de la empresa. Nos saluda a todos los que estamos trabajando y pregunta;

-D.G: ¿Qué hacían? - Y mirando a nuestro jefe, afirma - Estaban boludeando, como siempre, admitimelo.

- Jefe: Sí, estamos boludeando como siempre

-Panito (mirando al jefe, pero para que escuche el director): ¡O no! Estamos boludeando... ¡COMO NUNCA!


¿Qué habrá entendido el DG?

martes, 22 de julio de 2008

Pregunta del día N° 15

¿Era Terrome o Terrame?


N del R: Para mí, siempre fue "terrome, terrome, tesín, tesán..." pero escuché en muchos lados que decían Terrame...

Capítulo 1, Tomo 2...

Hace un par de días, comencé a leer un libro que hace rato tenía ganas de leer. Es el primer libro de una saga de la cual yo, por un regalo, había leído el segundo.
Lo hermoso de esto, es que vuelvo a disfrutar de un libro. Pero de una forma distinta. Porque el conocer la segunda parte es, de alguna forma, reencontrarse ahora con esos personajes, con ese mundo.

Desde mi forma de ver, la única manera de leer un libro, es adueñarse de él, y no por poseer el libro en sí, sino ser dueño (y parte a la vez) del mundo que el libro nos propone. Es vivir en New Orleans, o en Maine. Es ser amigo de los chicos que pelean contra pennywise. Es asistir a clase con Harry Potter, o estar en la celda con el vagabundo de las estrellas de London, tratando de cambiar la letra que aparece primero en el abecedario.
El libro cobra vida en mis manos y en mis ojos, y a la vez, mi vida cobra un sentido completamente diferente cuando lo leo.
Tal vez por eso mismo disfrute mucho más de los libros de saga que los otros. Por más que sean de menor calidad, los libros de saga te hacen reencontrar con esos amigos y esos mundos que disfrutaste desde que los conociste.

Buena vida a la literatura. Y largos días sobre la Tierra a nuestra imaginación cuando se encuentran en los libros!

lunes, 21 de julio de 2008

Ser amigo es otra cosa!!!

Domingo, frío, cuatro de la mañana: el celular de Palla suena en el medio de la noche con el ringtone de un mensaje de texto. Medio dormida, me dice que no tiene importancia. Que sí, que ya nos despertó, pero que tratemos de volver a dormir, porque no tiene importancia...
Más tarde, mismo domingo, pero a las diez menos veinticinco: el celular de Panito suena con un mensaje de texto, ahora para él. Ya más despierto, lee: "Feliz día del amigo"

El domingo es real, igual que los horarios y los mensajes. Es el 20 de Julio, "Día internacional del amigo". Y empiezo a enojarme mucho más que otras veces.
Primero, cualquiera que me conoce sabe que no "festejo" el día del amigo. Para mí, hay pocas cosas más falsas que los "día de..."
Y no estoy hablando del día de la bandera, o del de la independencia, que de última, son conmemoraciones y aniversarios de hechos históricos realmente importantes. Me refiero a esos inventos comerciales del día de la madre, del padre... o del amigo.

Según dice el mito, el día del amigo comenzó en 1969, obviamente, por invento de un argentino (que seguro era dueño de un todo por $2 o algo así), al que se le ocurrió la maravillosa idea de festejar que "toda la humanidad se hallaba unida viendo el alunizaje del hombre". Claro, no se acordó de que en ese momento, los rusos estaban odiando a los yankees por haber perdido la carrera espacial, o de que en seguramente en la mitad del globo la gente no veía TV.
¿No debería celebrarse, entonces, el día del selenita o algo así?
Porque, si es por juntarse a ver algo en la tele, cualquier final de cualquier copa del mundo de fútbol reune más gente que el alunizaje. Es más, podría decir que esa horrible actitud ochentosa de "nos juntamos en casa a ver una peli" (bien en el momento de explosión de los video-clubs) es una expresión mucho mayor de amistad. Por lo menos, es un por un deseo real y sincero de juntarse a hacer algo, y no porque sea tal fecha en el calendario...

Ya sé. en seguida saltarán los defensores de esta proto-festividad y me dirán (como tantas veces lo hicieron): "Bueno sí, es una cuestión comercial, pero es una excusa para juntarnos..."
Y digo yo: ¿Qué clase de amistad necesita de excusas de este tipo para juntarse? Vamos señores, si uno quiere juntarse con un amigo, lo único que tiene que decir es: "voy para allá" y se juntan. Es, desde mi punto de vista y forma de entender la amistad, inadmisible que se celebre una excusa para recordar a los amigos.

Y no, no me vengan tampoco con que es igual que un cumpleaños, o Navidad, o lo que sea. Eso es tan erróneo como todo el concepto del día del amigo. Uno cumple años (celebra su aniversario) sólo una vez al año. Jesús nació el 25 de Diciembre, y eso se celebra en Navidad. Pero uno no es amigo de alguien sólo el 20 de julio. Yo soy tan amigo de alguien el 20 de Julio como el 5 de Septiembre o el 3 de Otoño... No me jodan. ¡No se celebran estas cosas!

Saludos, y ¡feliz NO-día del amigo! ¡Hoy y todos los días!

jueves, 17 de julio de 2008

RRRRRRIIIIIICOS!

Nick de Mili, que está en Londres: "Ey! No hay chizitos en Londres!"

Conversación:

Panito: No se llaman cheese sticks o algo así?

Mili: No. No hay nada. Me lo confirmaron argentinos, no existen acá

Panito: Qué asco! Qué país de M...

Panito: Volvé!

Panito: No se puede vivir en un país sin chizitos...

viernes, 11 de julio de 2008

Pregunta del día N° 14

Las mujeres pasan toda su infancia tratando de ser grandes: tacos altos falsos (o zapatos de la madre) juegos de té para ser amas de casa, maquillajes infantiles (¿qué será de la vida del Tammy, no?), vestidos de noche para jugar, y muchos etcéteras más.

Entonces: ¿por qué cuando crecen y tienen edad y cuerpo para usar esas cosas andan de zapatillas todas rotas, sin maquillaje, con mochilas de Hello Kitty, pidiéndo tortas de cumpleaños con haditas y millones de cosas más que infantiles? ¿Eh?

martes, 8 de julio de 2008

Hausbrot

"Tu casa es realmente tu casa cuando empezás a extrañarla" me dijo Palla volviendo en el auto el otro día. ¡Y cuánta razón!

Mudarse es muchas cosas a la vez. Es la ansiedad por llegar y ver que tenés un espacio nuevo, tuyo, algo que te pertenece (aunque estás alquilando). Es tu sancta sanctorum, y está buenísimo.
Es volverse loco si las cosas no llegan, o no salen como queríamos que salieran, así de rápido, para poder disfrutar.

Es ponerse orgulloso de lavar un vaso, de colgar una lámpara o de instalar un lavarropas.
Es stressarse porque uno quiere lo mejor, y muchas veces lo mejor tarda más... pero llega.
Es cansarse, porque uno tiene que llegar a su (nueva) casa, y salir a comprar cosas, a cambiar cosas, a ver cosas. Es llegar muerto a tu cama, y no poder disfrutarlo por estar demasiado cansado.
Es limpiar, y que se ensucie en dos segundos. Es pintar, barrer, mirar, pensar...

Es una de las cosas más desgastantes que conozco. O que me pasaron.
Hace dos semanas que no estoy durmiendo practicamente. Hace una semana que ocupo MI departamento (bueno, en realidad, es NUESTRO departamento, sin Palla no sería nada).
Hace dos semanas que lo único que hago es llegar, cambiarme y salir de mi casa.
Por ahora como en una mesa ínfima, en donde a duras penas entran nuestros dos platos, los vasos y la fuente de lo que estemos comiendo. Por ahora, la bebida se deja apoyada en el piso. Esto va a a ser así hasta que nos traigan, en unos días, nuestra mesa.

Todo es distinto cuando te mudas. Te tenés que acostumbrar a ruidos nuevos, a silencios que antes creías imposibles. A iluminaciones extrañas. A vecinos nuevos que te cierran la puerta en la cara porque no te conocen y tienen miedo a que vengas a robar en tu edificio.

Mudarse es como correr 20 maratones juntos, después de haber comido 15 kilos de pasta. Es sentirse cansado, pero feliz.

Pocas cosas en la vida me van a generar tantas sensaciones juntas y tan contrapuestas: La alegría, la excitación, el cansancio, las espectativas.

Comienza un nuevo ciclo. Como ir al colegio, pero mejor. Como cambiar de trabajo, sí, pero mejor.
Es algo indescriptible.

Por suerte tengo a Palla, que sabe cómo llevarme.

Sala de espera

Hay muchas cosas que me "sacan". Actitudes de las personas, palabras mal usadas, o mal dichas, o mal escritas.
Pero de todas esas, la que me saca mucho, es que me cambien de planes a último momentos. Y no estoy hablando de cuando hago planes por placer, y me cambian el lugar de la salida, o la hora, o lo que sea. No. Hablo de cuando planifico mi día para hacer todo (soy bastante exacto en cuanto a medir tiempo se refiere, por lo que no suelo equivocarme mucho con mis cálculos).
Me molesta sobremanera que quedemos en encontrarnos a tal hora, en tal lugar, para ir a tal otro, y que me llames a dos minutos del momento en que deberías estar llegando, para decirme que se atrasó el tren, o que no llegaste al colectivo, o lo que sea. Es, además, de una falta de respeto, una hijaputez...
Si yo me molesto en llegar hasta ahí y estar, generalmente, unos minutos antes, lo más respetable que podés hacer, es avisarme 30 segundos después de que se te fue el tren, o de que ves que llega tarde.
Más allá de todo, me molesta mucho ser basureado así. Porque la gente sabe que la voy a esperar, pero esos diez o veinte minutos de mi vida no me los devuelve nadie.

No me hagan eso. No lleguen tarde. O avisen con tiempo.

Yo entiendo que puede haber imponderables. Comprendo perfectamente si el tránsito te atora, o si se te pincha la rueda. ¡Pero no me digas que te diste cuenta de que no llegas a tiempo un minuto antes de la hora en que tenés que estar!

No me hagan esperar, si no quieren que me moleste mucho.

Panito dix it

jueves, 3 de julio de 2008

Ya van a volver...

Sé que hace rato que no escribo nada. Pero mi vida, por cuestiones más que felices, se volvió un poco caótica.

Por lo pronto, acá estoy. Hoy al mediodía trato de postear algo...


Si es que el laburo me lo permite...

miércoles, 25 de junio de 2008

El bosque, la vida, vos y yo

El bosque está oscuro, aún cuando todavía es de día. A lo lejos, se siente un río correr, pero desde el camino en que estoy no llego a verlo. Por entre las ramas de los árboles ya casi desnudos veo un cielo claro.
Sólo escucho el río a lo lejos, mis pasos y los latidos de un corazón, que instintivamente relaciono con el mío, aunque puede no ser.
Huelo a jazmines. Sé que no son jazmines, es otra flor, pero nunca recuerdo el nombre. Ni siquiera cómo luce. Por eso siempre asocié ese olor a los jazmines. Jazmines como los que tenía mi abuela en una maceta de lata en la terraza de mi casa cuando yo era un chico.
Y de repente, soy un chico otra vez.
Sé que no tengo peso sobre mis espaldas, y que mis ojos todavía están bañados por la inocencia, y vírgenes de la melancolía de la edad.
Mis pasos son ahora más cortos, pero no por eso menos seguros, ni menos veloces. De hecho, los árboles a mi lado siguen pasando a la misma velocidad.
Miro mis manos sucias. Estuve jugando, de eso estoy seguro. Y sin embargo, ese corazón que escucho no late con fuerza, sino más bien calmo, como destilando paz.
Las hojas ocres del piso tampoco hacen ruido al pisarlas. "Cosa rara", pienso. Pero al ser tan niño sólo lo pienso, y no lo digiero. El mundo es mucho más importante sin analizar tanto. Cualquier ventana nos puede parecer otra dimensión.
El olor a jazmines está cada vez más presente. Sin embargo, el bosque sigue siendo el mismo.
El agua a lo lejos fluye, y la siento como si estuviera en mi piel. Siento que me refresco, a pesar de que no hace calor. Siento las caricias del viento, pero imagino que es el río que me baña.
Vuelvo a tener el pelo largo, como lo tenía antes de empezar el colegio secundario. Siento una mano firme, pero suave, que lo acaricia. Sin embargo, el bosque sólo me tiene a mí como visitante. Al darme vuelta, sólo veo mis huellas, como pequeños mojones de vida.
Parpadeo.
Seguramente hasta este momento venía parpadeando, sin embargo, esta vez es algo más especial. El parpadeo es mucho más lento, y por lo tanto mucho más perceptible.
Al abrir los ojos vuelvo a ser yo, el yo de ahora. El que puede volcar las letras un poco más ordenadas que ese niño-boceto-del-hombre-que-es-hoy.
Entonces veo mis manos una vez más. Están limpias. Ya no es un juego lo que estuve viviendo. Ahora es en serio. Siento los ojos más cansados, pero la mirada vivaz, que se resiste a perder esa inocencia cada vez más pequeña.
Vuelvo a sentir la mano del viento. No puede ser nadie más. El bosque sigue estando sólo conmigo. Miro atrás, y las huellas están más espaciadas, y son más grandes. Pero siguen siendo mías.
El olor a jazmín me abraza, me envuelve... me devuelve...

Despierto.

El sueño de anoche fue extraño. Fue tranquilo, placentero.
Siento en su (tu) pecho el latir de su (tu) corazón.
Muevo su (tu) mano de mi cabeza, y la (te) veo dormir.
Le (te) doy un beso, y salgo a mi (nuestra)verdadera vida, a mi (nuestra)vida conciente.

En el aire hay un leve olor a jazmines...

Asociación Paradigmática Fumona

Escuchando una canción de Barry White en la oficina, sucedió el siguiente diálogo entre el que escribe y Pedrito M.:

-P.M: ¡Qué grosso Barry White!

-Panito: Sí, éste es el nieto del famoso John White, que se juntó con Charles Westinghouse, y se pusieron a hacer electrodomésticos..

-P.M:
Sí, claro, ese mismo. Y después, entre los dos hicieron la casa blanca...

-Panito:
Claaaaaro, lo que pasa es que los yankees después hicieron como nosotros con el Cabildo, y la acortaron. Dejó de ser The White Westinghouse para ser The White House, como ahora.


Jejeje...

martes, 24 de junio de 2008

Al rededor del reloj...


Hay días en que siento que no hay nada que me pueda hacer enojar. Son esos en los que, o me levanto de muy buen ánimo, o hay algo que me hace poner muy feliz, y se disipa en todas las demás actividades.

Hay otros días, en cambio, en que no hay nada que me pueda caer bien. Son días contrarios a los anteriores, en que me molesta sobremanera cualquier cosa. Días en que algo o alguien me pone muy mal, por más que no sepa decir qué o quién.

Hoy es un día como los segundos... Hasta escribir esto me pone de mal humor

Pregunta del dían Nº 13


Si dormía en un ataud y no se veía en los espejos: ¿cómo hacía Dracula para que el pelo le quede tan prolijo?

viernes, 20 de junio de 2008

Y sin usar el google, eh!

Estaba leyendo uno de los dos o tres blogs que leo casi todos los días. No es de alguien conocido, pero si me gusta leer las cosas que escribe. Es de un argentino viviendo en España, y me gusta mucho cómo conjuga esas cosas bien nacionales con los modismos españoles.
Para no irme por las ramas: el último post que tiene ese blog es del míercoles. Y cuenta lo sucedido en una cena que este muchacho tuvo con su esposa y una pareja amiga. En realidad, las dos mujeres eran amigas, y una quería presentarle a la otra su nuevo novio.
El escritor cuenta muy bien que en esa cena, tanto él como el muchacho que iba a ser presentado eran muebles, ya que el verdadero motivo de la cena era que su esposa pudiera conocer al novio de la otra para después, ya sin la presencia masculina, poder analizar, hablar de él, o lo que sea que hicieran las mujeres cuando hablan de sus nuevos novios.
Cuenta también cómo la amiga de su esposa estaba fascinada con los regalos que, de un día para el otro, empezó a hacerle este muchacho (para evitar más confusiones, el nuevo novio se llama Pol). Decía, entonces, que Pol la había sorprendido primero con una flor, después con un libro, despues con un par de sandalias. Pero que lo más maravilloso (explicaba Mireia, la novia de Pol ante la mirada cómplice de la esposa del escritor, que denotaba un "qué romántico" ante cada regalo) era que nunca le había errado en los gustos. La flor había sido su preferida, la orquídea. El libro, el que Mireia estaba queriendo leer, uno de Cohelo. El par de sandalias, de marca Koh-Tao, como tanto le gustaban a ella...
El escritor describe cómo lo miró su esposa, y recordó que para un aniversario le regaló un LP de Pappo's Blues.
El post sigue con los dos hombres saliendo a fumar, mientras que las mujeres aprovechan para intercambiar opiniones sobre Pol, seguramente, destacando lo tan maravilloso que era.
Sin embargo, la sopresa está en la charla que mantienen los muchachos, en donde Pol cuenta cómo fue en realidad que conoció todos los gustos de Mireia.
Al parecer, Pol trabaja en la parte de informática de la empresa en donde también trabaja su actual novia. Y parece que un año atrás, instaló un software para ver qué páginas visitaban los empleados. A la vez, este software le permitía a Pol saber qué cosas buscaban sus 4000 empleados en el Google. Así de simple, analizando una base de datos del Usuario de Mireia, Polito se enteró de todos los gustos de la niña. De cuáles eran sus estados de ánimo. De cuáles eran sus deseos.... TODO.

El secreto, obviamente es muy decepcionante.

Este post me hizo acordar mucho a mi relación con Palla.
Hay regalos, y actitudes que son obvias: nadie que conozca un poco a Palla puede ignorar lo que le gusta el Mago de Oz, o El principito. Son regalos obvios, que se pueden presuponer.
Sin embargo, hubo dos o tres cosas que sorprendieron a Palla de una forma que, todavía hoy, no se explica bien.
Hace un tiempo le regalé un libro de Honorè de Balzac. Meses antes del regalo, en una charla sobre cualquier otro tema (tan trivial que ni siquiera lo recuerdo) Palla dijo que le gustaba Balzac. Así, como al pasar. Como quien dice "tengo sed". Casi naturalmente lo dijo. Sólo que había que estar escuchándola para captarlo.
Pero lo más sorprendente pasó una tarde en casa. Llovía, hacía frío y Palla me dijo: "tengo ganas de algo, pero no vas a adivinar nunca de qué".
Mi reacción tardó menos de un segundo: "Ok, pero McCafé tenemos en Scalabrini y Paraguay..."
Enmudeció.
No era que tenía ganas de un café. Tenía ganas de un Café con torta, del McCafé.

Ni siquiera yo puedo explicar muy bien cómo fue que lo supe. Y creo que tampoco lo diría si es que lo sé. Pero hubo algo que en ese momento, como en tantos otros que tengo reacciones similares, que me dijo que eso que yo no iba a adivinar nunca, era precisamente lo que me estaba diciendo Palla con sus ojos. O con sus gestos. O con lo que sea.

Tal vez suene pedante, ególatra o egocéntrico. O lo que quieran. Me enorgullezco, sí. Pero no es el ánimo de este post.

Simplemente, me parece innecesario un buscador hackeado para conocer a alguien. Es mucho más fácil, lo admito. Pero por eso mismo es menos satisfactorio.
Es increíblemente placentero tener la seguridad de que alguien, ese alguien amado, está queriendo o necesitanto algo, y que sea verdad. Es mucho más lindo que espiarle el password del mail, ir caminando por la calle y decir, ante algo en una vidriera "sí, a mí también me gusta ese" aún cuando ella no haya pronunciado palabra alguna.
Uno podría volcar miles de consultas a un Excel y sacar qué probabilidad hay de que el café le guste con dos o tres de azúcar. Pero es mucho mejor llegar con el café y sin decir nada, tirar tres de azúcar sabiendo que eso va a estar bien.

El secreto revelado hace que uno pierda interés en la magia.

No me gustaría estar en el lugar de Pol si Mireia se entera de su jugarreta. Con toda la razón del mundo puede desconfiar de él hasta de que se llame Pol. Y ni hablar de la invasión a su privacidad.

Es mucho más lindo descubrir cosas por sí mismo.

Aún sin estar on line

Ni siquiera el título me sale!

¡Qué feo es tener tantas ganas de escribir algo y no saber qué!

viernes, 13 de junio de 2008

¿Comida casera o restorán?

Hace unos días, escuchando un programa de radio, una oyente comentó que engañaba a su pareja. La muchacha en cuestión (psicóloga ella) decía esto a viva voz, y en uno de los programas con mayor audiencia de esa banda horaria (sino el de mayor).
Tal vez para justificarse, tal vez para buscar una excusa un poco más general, o tal vez porque ella creía fervientemente en ello, dijo que el hombre, como todo animal, instintivamente quería estar con varias parejas. Que la naturaleza del hombre era la poligamia, y que la monogamia era sólo un invento de la sociedad. Como para enfatizar esto, decía que el hombre es infiel por naturaleza, pero que, por pruritos o lo que sea, elige ser fiel.
Al día siguiente, otros hombres (supongo que de esos verdaderos machos que engañan a sus mujeres con asiduidad) casi beatificaban a esa mujer, diciendo que la tenía re-clara, que era así, y que cualquier hombre que se precie de tal debe estar con cuanta mujer pueda...

Ahora, mi pregunta es: ¿No es precisamente eso, el pensar, el poder elegir, lo que nos hace superiores a los animales?

Porque, tomando para refutarla, la propia teoría de esta psicóloga (con la que yo dudaría hacer terapia, pero bueno, eso es subjetivo), es lo bueno de tener una cabeza pensante. Poder elegir. Saber que tu pareja, que quien te acompaña en la vida, te hace sentir pleno, sin necesitar nada más. Es esa elección la que deviene de un sentir y un pensar muy humano. Esa elección proviene del amor.
No veo el por qué tener una pareja si vamos a estar con cuanta mujer se nos cruce. Es decir, el fijo: ¿sirve de algo? No le veo el sentido, en serio.

Me parece una característica más del hombre chato. Pero esta vez, es incluso mucho peor. Porque esto no demuestra una chatura mental solamente, sino una chatura emocional. El famoso "yo no quiero enamorarme" me parece más una forma de resignación ante la imposibilida de sentir que una forma de vida. He visto caer demasiados "innamorables" en manos de mujeres.
Después de todo, a cada chancho le toca su San Martín.

Pero me parece muy triste eso de necesitar un fijo para... ¿para qué? ¿Para sentirse seguro de uno mismo? ¿Para saber que alguien nos puede querer, que somos capaces de enamorar?

La verdad, es algo inentendible.

El hombre elige, selecciona.
Es lo lindo de no ser un animal

jueves, 12 de junio de 2008

Pregunta del día N° 12

¿Por qué se le dice Chancho a los inspectores (de lo que sea, no sólo de colectivos)?

miércoles, 11 de junio de 2008

Pregunta del día N° 11

Las mujeres quieren que subamos la tapa del inodoro.... y nos gritan porquela dejamos arriba.
Digo yo:

¿No tenemos derecho a quejarnos nosotros porque ellas la dejan baja? Después de todo, es más fácil bajar que subir, ¿no?

Fly me to the moon

Te regalo la luna...





Bueno... ¿No es que lo que vale es la intención?

martes, 10 de junio de 2008

Refugio 19

Después de tanto desierto, de tanta soledad, de tantos días sin techo.
Después de andar por el sol ardiente, descalzo y sin amparo.
Después de pasar noches heladas sin abrigo.
Después de ansiar descanzo.
Al borde del abandono.
Al límite de mi estima...

Llegué a tu oasis.
Así como así, casi sin darme cuenta.

Y supe que todo estaba bien. Y que estaba en casa.


Gracias a Dios, a veces los espejismos se vuelven realidad. Y todo aquello que deseamos, se materializa en nuestro deseo.

Gracias por recibirme, por dejarme entrar, por hospedarme en tu corazón.

Te amo.

Porque hiciste de mí, el hombre más feliz del mundo con sólo nombrarme.

Y porque haces de mí un hombre mejor cada día.


lunes, 9 de junio de 2008

Pregunta del día Nº 10

Esta sí que quiero que me la respondan en serio:

Que las agujas del reloj giren en el sentido que giran ¿es porque nosotros leemos de izquierda a derecha?

Supelmelcado

Esto daba más para una "pregunta del día". Sin embargo, es mucho mejor postearlo como algo normal, para hablar un poquito más.
Me encanta el submundo de los supermercados chinos, por más que atenten contra mi paranoia ya conocida. Me gustan los pequeños detalles que siempre se encuentran en el supermercado chino:

- Siempre hay un chino en la puerta, sentado y fumando. No importa que haya 40° a la sombra o esté cayendo nieve. Siempre está ahí, en una banqueta destartalada, o en un cajón de verdura vacío. Nuestra teoría es que es el chino con más Dan del supermercado, y / o el que más corre. Entonces, si vos querés robarte algo, el chino sentado se para y te muele a palos usando una complicada mezcla de los estilos mono, tigre, grulla y mapache fanfarrón...

- Uno de los mejores trabajos del mundo debe tenerlo el herrero que les hace las rejas a los supermercados chinos. No sé si figura en algún precontrato o qué, pero todos los supermercados chinos tienen la misma reja en la puerta. Rejas de caños de sección cuadrada, separadas entre sí como por 20 cm. Si me dicen que lo usaba la dinastía Ming o algo así, te lo acepto. Pero si no... ¿por qué todos con la misma reja? Y otra cosa que me parece de por sí sospechosa: ¿por qué se pinta siempre de celeste esa reja?

- Otra cosa que tienen todos los supermercados chinos que se precien de tal son las estanterías de madera, con la parte superior en forma de arco. Tanto esto como las rejas, supongo, deben comprarse en un sólo local, algo así como: "la casa de los 10000 artículos para el supermercado chino" y ahí van todos los orientales que quieren "hacerse la américa" vendiendo artículos de todo tipo.

- Comentaba antes lo de mi paranoia ya casi crónica. Hay pocos lugares peores para alguien paranoico que un supermercado chino. No sé por qué, tal vez porque no me de cuenta, pero me parece que en los otros supermercados (y mucho menos en los hipermercados) las cajeras no hablan a los gritos con sus compañeras, o con los repositores, o con alguien más. Sin embargo, en todo supermercado chino siempre hay dos o más chinos gritando cosas en su idioma. Y nunca vamos a saber si están hablando del tiempo, si están sacándole el cuero a los clientes, si se están preguntando el precio de la lata de atún o si Meteoro le podría haber ganado una carrera manejando a Astroboy volando. Nunca nos vamos a enterar si se están peleando o diciéndose que se aman. O si el pelado que está pagando tiene pinta de sinófobo... o lo que sea. Es demasiado para un paranoico como yo.

- "Aumenta, siempre aumenta" debe ser la primer frase en castellano que aprenden.

- ¿Cómo hacen para que, no importa el día que vayas a comprar, la leche o la crema venza siempre al día siguiente? Es loquísimo pero pasa siempre...

- Me fascina también el chino que está siempre sentado mirando las cámaras de seguridad, por más que el "supermercado" tenga sólo una góndola.

- Siempre los que están atendiendo, limpiando, o cobrando en un supermercado de estos, están calzados con pantuflas o con alpargatas, pero si es con alpargatas, éstas son del mismo material que las pantuflas. Además, siempre están en jogging.

Algunas más cosas debe haber. Ya me voy a acordar. Ahora me tengo que ir a comprar a los chinos de la esquina.

jueves, 5 de junio de 2008

Pregunta del día N° 9

¿En dónde se aprende el lenguaje de señas que usan los choferes de colectivos para comunicarse entre ellos cuando se cruzan manejando en la calle?

¿Alguien entiende esas señas, además de ellos?

¿Por qué se ríen siempre?


Parada, chofer!

miércoles, 4 de junio de 2008

Pregunta del día N° 8

¿No viene siendo la hora de que Jennifer Anniston se deje de joder con los hombres y se defina como lesbiana o soltera sin remedios?

Ya fue J...